- Fue en el Salón de la Prefectura que lleva el nombre del Caballero de los Mares.
- Estuvieron presentes autoridades locales, así como subprefectos de Loreto.


El Capitán de Fragata, Michel Laguerre, tuvo el alto honor de dar las palabras en el marco de donación de las réplicas mencionadas. Lo hizo en representación del Vicealmirante Percy Pérez Bramosio, Comandante General de Operaciones de la Amazonía, quien no estuvo por encontrarse en comisión de servicio acompañando al Comandante General de la Marina, Almirante Javier Bravo de Rueda.
“Hoy nos convocan dos actividades de singular importancia para la Prefectura Regional de Loreto en el marco de sus 153 años de vida institucional. Por ello, cuando recibimos la consulta de contribuir con el salón Grau que nos alberga esta tarde, el Almirante Pérez tuvo la idea de donar no sólo la réplica de la gorra del Peruano del Milenio, sino, una copia de una de las cartas más notables dentro de la historia epistolar conocida y auténtica, no falsificada a gusto de mercaderes al paso.
Me refiero a la carta popularmente denominada como carta testamento. Como sabemos, Miguel Grau no dejó testamento, pero esta misiva contiene una serie de instrucciones de carácter familiar e íntimo que bien puede ser considerada como su último deseo. En este punto vale preguntarnos ¿Por qué es bueno y útil, aparte de estético, donar esta correspondencia?
Para ello haré una breve mención a la epístola escrita el 8 de mayo de 1879. Como la fecha lo indica, el monitor Huáscar continuaba en el Callao, todavía no había zarpado rumbo a la primera fase de la campaña naval.
Grau comenzó escribiendo esta carta anotando: “Muy querida Esposa, como la vida es precaria en lo general, y con mayor razón desde que va uno a exponerla a cada rato, en aras de la patria, en una guerra justa, pero que será sangrienta y prolongada, no quiero salir a campaña sin antes hacerte por medio de esta carta varios encargos, principiando por el primero, que consiste en suplicarte me otorgues tu perdón por si creyeras que yo te hubiera ofendido intencionalmente”.
Este notable inicio demuestra la humildad sincera del Caballero de los Mares, quien busca estar en paz con su esposa por si ella consideraba que alguna palabra, acción u omisión la había ofendido. Hombre sabio nuestro almirante puesto que priorizó la confianza, la sinceridad y el bien estar con su esposa, madre de sus hijos.
De hecho, luego se refiere a ellos, a su prole, con un encargo que merece estar grabado en bronce y piedra en cada colegio de todo el país: Grau le pide, le suplica a su esposa que “atiendas con sumo esmero y tenaz vigilancia a la educación de nuestros hijos idolatrados … única herencia que siempre he deseado dejarles”.
Esto, estimados y distinguidos asistentes, basta y sobra para conocer los quilates de la persona que lleva el nombre de esta sala. No quiso dejarles propiedades, riqueza, banalidades fugaces, honores terrenales; Miguel Grau conocía el espíritu humano, sus miserias y grandezas; por ello su autenticidad y modestia lo llevó a enfocar sus deseos en la educación de sus hijos.
Grau sabía que los cargos, honores, adulaciones son temporales y no siempre sinceras; lo que perdura es lo genuino y auténtico de cada ser humano, por ello la importancia de tener una óptima formación y educación en valores.
Si esto lo proyectamos a la sociedad nuestra, vemos un ejemplo profundo de que el futuro progreso, desarrollo y bienestar de un pueblo se basará solamente en la educación de calidad de los niños, futuros líderes del Perú. He aquí, pienso yo, la principal herencia espiritual que Grau dejó tanto a su familia como a las siguientes generaciones de peruanos que estuviesen atentos a la escucha de su mensaje, un mensaje cotidiano pero notable.
Es por ello que para la Marina de Guerra del Perú es una gran satisfacción compartir con todos ustedes y en esta sala la réplica de esta carta. Vale recordar que esta epístola fechada en el mes de mayo, no fue abierta sino pasado el 8 de octubre, cuando doña Dolores Cabero recibió la noticia de la muerte de su esposo combatiendo por el Perú en aguas bolivianas durante la guerra del Pacífico. Ocho hijos la acompañaban.
Hoy, estando próximos de dicha fecha, así como al día de la madre, bien puede ser un motivo para reflexionar respecto a la importancia de la mujer y de la familia en nuestra región amazónica. Señora Prefecta Regional de Loreto, a nombre del señor Vicealmirante Percy Pérez Bramosio, Comandante General de Operaciones de la Amazonía, le expreso el agradecimiento por la oportunidad dada a la Marina de Guerra del Perú de contribuir con este espacio reservado a la memoria del Caballero de los Mares en el marco de su aniversario institucional” expresó agradecido el Cap. Fragata, Michel Laguerre.





