El cambio del curso de los ríos es una condición de la naturaleza que puede afectar desde una forma leve hasta drástica la realidad de las poblaciones asentadas en las riberas, como sucedió hace unos años con el antiguo poblado de Santa María cuando el río Amazonas la arrastró con la fuerza de su corriente, pero el otro fenómeno natural, que ya nos pasó, fue que este nuestro mismo río se alejó de Iquitos por el cambio de su curso, y nos quedamos con las aguas del Itaya.
Este comportamiento fluvial no es nuevo, sucede desde hace miles de años. Y por alejamiento del Río Amazonas de la ribera de Iquitos es que desde hace varios años se perfila el Puerto de Shinchicuy, a orillas del río Amazonas, donde debe nacer una nueva ciudad, quizás el Nuevo Iquitos, y quedando el Iquitos histórico como el Viejo Iquitos.
Una situación parecida y quizás más sentida le pasaría a la ciudad de Pucallpa, donde nuestros paisanos amazónicos y la gran población venida desde la sierra del país y fueron acogidos en la “Tierra Colorada”, tendrán el reto de afrontar y aplicar el menor impacto ante el cambio del curso del río Ucayali, uno de los mayores afluentes que unido al río Marañón dan paso al nacimiento del Amazonas.
Este pronóstico del comportamiento del río Ucayali ya ha sido advertido por la Marina de Guerra del Perú, y analizan que no es solo un dato técnico, sino que es el acta de defunción del puerto de Pucallpa, que suena muy drástico si tenemos la muestra de Iquitos que el Puerto de Enapu sigue en funciones, aunque no en la dimensión que podría ser en un río de más profundidad, lo mismo Masusa como embarcadero sigue brindando servicios fluviales, pero claro, tal vez la realidad fluvial de allá sea distinta.
Debe ocurrir hasta el 2027 que el río Ucayali decida cambiar su curso casi de forma violenta. Se estima que, sin un canal navegable, el costo de vida se dispararía, el abastecimiento de combustible y productos básicos entraría en crisis, y el comercio con Iquitos y las comunidades nativas quedaría estrangulado, lo que debe tenerse en cuenta el impacto en Loreto por el gran flujo comercial a través de la conectividad fluvial que tenemos. Tal vez requieran ya ubicar otro punto de la ribera para un nuevo puerto, como el de Iquitos que será en Sinchicuy. Eso en lugar de lanzar “catástrofes” más bien pensar y actuar en medidas de solución, y prevenir en evitar la afectación a la población ribereña donde sería el mayor impacto.
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