El sentido de la vida comunitaria se ha ido perdiendo en el paso de los años en esta zona urbana de la capital de la región Loreto, y es que como se conoce, las juntas de vecinos se mantienen muy activas mientras gestionan los servicios básicos de luz, agua y desagüe, luego desaparecen.
Aunque en los últimos tiempos para temas de pavimentación y asfaltado, los vecinos se han visto en la necesidad de reunirse para solicitar y sean considerados en los planes de la autoridad respectiva, mejorando la transitabilidad en sus cuadras y sectores. Una vez hecho realidad se vuelven a debilitar organizacionalmente.
Es importante tener en cuenta que las organizaciones vecinales o las juntas de vecinos deberían tener un campo de acción mucho más amplio, frente a la coyuntura social que nos viene agobiando como los robos, asaltos, accionar de pandilleros, fumaderos de drogas, violaciones sexuales, violencia intrafamiliar, ruido excesivo, entre otros males sociales que nos afectan.
Las juntas de vecinos tendrían que activarse para convertirse en aliados de los entes que velan por la seguridad ciudadana o en su efecto un soporte para la labor de esas entidades. Además, en gestores de talleres vecinales que ayuden a superar problemas de diversas formar de violencia dentro de los hogares que al no hacerlo nos degrada como sociedad con valores.
Aunque, así no hayan estos signos de esos males, se debe actuar desde el punto de vista de la prevención, no esperar que ello suceda o en todo caso que el problema estalle porque puede estar germinando, disimulándose y termina por explotar en la cara de todos de la peor forma, hasta con suicidios y homicidios.
Estamos a tiempo de ejercitar nuestro amor al prójimo que es el mismo vecino o vecina, o tal vez nosotros mismos que necesitamos esa ayuda, tolerancia, apoyo en alguna gestión, o en la búsqueda de aliados que nos lleven a soluciones de los males que nos aquejan como sociedad.
Se ha vuelto hasta como una moda o posición de estatus de nariz alzada, decir que se conoce a los vecinos de la cuadra, que vives y no sabes quiénes te rodean, y lo peor ni interesa, es una de las taras sociales que luego pagamos caro cuando los problemas graves a todos y todas nos afectan, empezando desde lo emocional, psicológico y hasta material, dependiendo de lo que pase.
Estamos a tiempo de reconsiderar la organización vecinal como una herramienta de atención y superación de males de nuestra sociedad, como ya viene sucediendo con la Junta Vecinal San Antonio, deseándoles éxitos.
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Activan juntas vecinales
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