Escribe: Orison A. Pardo Matos
Estas líneas van dirigidas a dar mi reconocimiento ciudadano a un sacerdote Agustino que ya lleva más de 60 años en nuestra ciudad capital de la Amazonía Peruana, me estoy refiriendo a Joaquín García Sánchez a quien saludo fraternalmente.
Lo conocí a cierta distancia cuando cursaba los últimos años de secundaria en el glorioso C.N.I. integrante de la G.U.E. Oscar R. Benavides.
Posteriormente cuando ejercía mi profesión de Cirujano-Dentista y laboraba en la docencia secundaria, asistí a algunas conferencias que Joaquín daba en diversos eventos y lo aprecié como un hombre fuera de serie, inquieto por la cultura y por la difusión de lo que significaba la Amazonía en todos los aspectos trascendentales de su riqueza vital.
Joaquín seguía así la estela del Padre Avencio Villarejo y el Padre San Román, y llevó su labor a trascender al Perú y el Mundo.
De ninguna manera pretendo desconocer a otros valores que desde la literatura, la mitología y el conocimiento científico han contribuido a tomar conciencia de lo que esta Región nuestra tiene como valor inconmensurable.
Creó Joaquín García el CETA, Centro Teológico de la Amazonía que se constituyó en Faro Cultural que durante muchos años irradió luz a todos los confines; muchos recordarán la revista semanal KANATARI hoy ausente por obra de alguien que tuvo la infeliz idea de clausurar las actividades del CETA.
Una de las más importantes obras que quedará como su legado fue la edición de MONUMENTA AMAZÓNICA colección de volúmenes recopilados en varios tomos de diferentes países del mundo sobre diferentes temas, hechos y mitos de la Amazonía, cuyos primeros volúmenes tuve la suerte de obtener gracias a la generosidad de Joaquín a quien en esta oportunidad agradezco una vez más.
Este hombre incansable en su quehacer cultural creó en bien de la Región la Biblioteca Amazónica que atiende en los altos del antiguo local de la Prefectura de Loreto, la misma que está al servicio de la comunidad. Fue también, gran impulsor de la realización de las Ferias del Libro desarrolladas en la ciudad en bien de la juventud y los pueblos amazónicos.
Vino muy joven de España y se quedó para siempre en nuestra tierra y se entregó a ella para siempre tal como lo ratificó con ocasión de la celebración de sus Bodas de Oro Sacerdotales en la Iglesia Matriz de Iquitos.
Rescato finalmente una frase suya de gran contenido: “Hay que ejercer soberanía sobre nuestra biodiversidad”.
¡Salud y larga vida,
Joaquín!





