Redactar un texto es una tarea compleja que requiere de muchas habilidades lingüísticas determinadas trabajando en conjunto. Si son principiantes es probable que les resulte un poco más complicado que a otras personas que están en contacto con esta esta área de aplicación. Aunque es totalmente posible adquirir estos conocimientos con voluntad y dedicación.

Por lo tanto, si les interesa aprender todo lo necesario para comenzar a escribir textos bien ordenados y que cumplan con todas las necesidades o funciones que requieran, la mejor opción es realizar cursos de escritura. Si encuentran el espacio correcto para comenzar a desarrollar sus habilidades de redacción, van a poder lograr importantes avances en muy poco tiempo.

Asimismo, si les interesa aprender o conocer algunos aspectos fundamentales sobre la producción textual, en esta nota les vamos a brinda toda la información indispensable. Así podrán tener una base sobre la cual comenzar a construir su estilo propio y podrán adquirir algunas herramientas básicas para comenzar a redactar.

Los primeros pasos para pensar un texto

La escritura es un acto ordenado y con reglas precisas. Si bien se necesita mucha creatividad y sería prácticamente imposible que una inteligencia no humana cree un texto capaz de conmover, también hay muchas fórmulas ordenadas y leyes de escritura que la convierten en una tarea bien estructurada.

Por lo tanto, a continuación, les explicaremos los pasos iniciales que se deben tener en cuenta antes de comenzar a escribir y durante la escritura.

  1. Pensar la función del texto y quiénes serán sus receptores

Antes de empezar a escribir cualquier texto, deben plantearse claramente cuál será la función general y los objetivos concretos que se esperan del texto. Estas funciones pueden ser las siguientes:

  • Convencer a los receptores de algo en concreto
  • Expresar una función emotiva o sentimental por parte del autor
  • Comunicar una determinada información de manera clara y concisa
  • Exponer y defender un argumento al respecto de un tema
  • Crear un texto con valor artístico o poético
  • Hablar sobre el propio lenguaje o sobre el proceso de escritura (metalenguaje y metaescritura)

De esta manera, podrán saber con mayor certeza de qué manera tienen que organizar la información y qué recursos deberían usar para escribir. Así como también cambia el registro (es decir, un tono formal o informal) y el léxico que usamos.

  • Organizar toda la información claramente

En este punto, una vez que ya tenemos definida la función que cumplirá el texto, debemos recopilar toda la información al respecto de manera previa. Para este fin es necesario investigar al respecto del tema y anotar lluvias de ideas o hacer mapas conceptuales a fin de relacionar entre sí todos los datos.

De esta manera, tendremos claro posteriormente sobre qué vamos a escribir. Y se puede ordenar toda la información de manera mucho más clara.

  • Pensar la estructura del texto y el género al que aplicaría

Una vez que ya tienen la mayor cantidad de información posible, deben buscar una manera de ordenarla correctamente. Esto puede ser bastante difícil para quienes no tienen conocimientos de redacción ni de géneros textuales. Por lo que es muy útil realizar cursos de escritura a fin de aprender estos conceptos básicos.

Por ejemplo, si quisieran demostrar un argumento a favor de un tema específico, podrían tomar la forma textual del ensayo, de la tesis, del texto expositivo, etc. Según el tipo de texto, asimismo, se ordena de manera distinta adentro la información. Las tesis tienen una recapitulación y un resumen de la información al final que los ensayos no tienen.

Comenzar a escribir

Luego de haber pensado y contemplado los pasos previos, se puede comenzar a escribir el texto.

  • Redactar siempre un prólogo o una introducción

A fin de ordenar el texto correctamente antes de escribir todo, es necesario redactar una introducción que le explique al receptor lo que dirá ese texto y de qué manera lo dirá. Según el género y el tipo textual, esta introducción puede ser de una manera o de otra.

  • Incluir la información ordenadamente y mantener la cohesión textual

Un buen texto fluye para los lectores sin que estos prácticamente lo noten. Si esta bien escrito, parecerá que es muy fácil haberlo hecho. Pero, si se notan los errores, los receptores no lo perdonarán y dejarán de leer el texto de inmediato.

Por lo tanto, cada idea debe seguir en un orden lógico a la anterior y debe parecer que ninguna parte falta ni sobra.

  • Revisar los conectores textuales y la información de cada párrafo

Un texto se construye, primero, palabra por palabra, oración por oración y, finalmente, párrafo por párrafo. De esta manera, se configura como un todo sólido en el que todo esta bien conducido.

Los conectores textuales son esenciales para formar esa impresión de continuidad. Consideren el inicio de cada párrafo (y dentro de un párrafo de las diferentes partes de una misma idea), a fin de poder notar mejor cómo esta pensado de antemano un texto.

  • Controlar la extensión requerida por el texto y evitar la redundancia

Como ya lo mencionamos, en un texto bien construido no debe parecer que sobra nada. La redundancia es muy negativa para la comprensión textual, ya que, al repetir demasiadas veces la misma información, los lectores se cansan y dejan de prestarle atención al resto.

Por lo tanto, el texto debe tener una extensión adecuada y exacta, tal como se requiera en cada caso. Al momento de ordenar la información este aspecto se debe tener en cuenta, ya que, de lo contrario, podrían sobrepasar el espacio o la cantidad de palabras permitidas.

Aspectos finales a considerar

Una vez que hayan incluido toda la información solicitada por el texto o por el tema en concreto y si ya están a punto de terminar la redacción, deberían considerar los siguientes aspectos:

  • Incluir un cierre o una conclusión

Según el género textual que se esté redactando, esta conclusión podrá ser de diferentes extensiones y contendrá diferentes elementos. Sin embargo, en ningún tipo de texto puede faltar, ya que es esencial para que los lectores sientan que el texto está terminado y que el cierre es redondo y ordenado.

  • Revisar cada aspecto al menos dos veces

Según la exigencia de los lectores y las competencias que se nos requieran, cada texto tiene diferentes dificultades. Sin embargo, siempre es indispensable revisarlos al menos dos veces a fin de corregir los errores gramaticales, ortográficos, conceptuales, etc.

De esta manera, van a entregar un resultado final más adecuado y correcto. Así como los lectores agradecerán que mejoren la claridad del texto hasta donde se lo permitan sus capacidades.

  1. Aceptar las críticas constructivas y pulir detalles

Es probable que, si el texto está sometido a una instancia de evaluación, deberán recibir críticas. Si estas correcciones los ayudan a mejorar el texto, deberán aceptarlas. Así como también pueden mejorar algunos detalles como los títulos, algunos aspectos formales y otras correcciones complementarias que no hayan percibido.

Por lo tanto, en conclusión, redactar un texto es una tarea que cualquier persona puede aprender con trabajo arduo y con dedicación. Sin embargo, en caso de que no contemplen los aspectos mencionados anteriormente, los resultados no serán los mejores.

Es por esto que la mejor opción es tomar cursos de escritura en los que puedan desarrollar su estilo de corrección y adquirir las competencias necesarias para escribir correctamente.

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