Un momento de religiosidad. Ver danzar a mujeres y hombres de diferentes edades (sean niños, adolescentes, adultos y adultos mayores) con un pañuelo blanco al ritmo del violín, quena y bombo, es revalorar aquella tradición que por años fue dejada de lado y ahora se puede apreciar que viene recobrando fuerzas.
En el local comunal ubicado en la calle San José, la Hermandad de los Cabezones fue escenario de ese fervor religioso, cuyas acciones se desarrollan en estrecha coordinación con el párroco de la iglesia Inmaculada, Francisco Codezal.
La Hermandad tuvo en sus instalaciones a este hermoso altar que puede apreciarse en estas fotos, el baile comenzó desde las 8 de la noche y duró hasta las 2:30 de la mañana, al compás de la música, los asistentes degustaban del tradicional vaso de chicha de maíz, así como de los dulces a base de almidón, las rosquitas y el ñuto, toda una tradición cultural en nuestra Amazonía.
Aquí les dejamos estas fotos donde se puede apreciar el fervor religioso. (MIP)






