- El psicólogo Otto Perea advirtió que comentarios relacionados con la muerte, aislamiento, cambios de conducta y una tristeza prolongada pueden constituir señales de alerta.
En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, conmemorado el pasado jueves 10 de septiembre, el psicólogo Otto Perea advirtió sobre la necesidad de mantener este problema dentro de la agenda de salud pública y fortalecer las acciones preventivas, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes.
Durante entrevista, Perea señaló que entre enero y agosto de este año los servicios de salud del país habrían registrado 2,457 intentos de suicidio, con una importante presencia de casos entre adolescentes y jóvenes. Frente a esta situación, consideró fundamental que familias, instituciones educativas y centros laborales aprendan a reconocer posibles señales de alerta.
Entre los cambios que requieren especial atención mencionó los comentarios recurrentes relacionados con la muerte o el deseo de morir, sentirse atrapado en problemas aparentemente sin solución, experimentar un intenso dolor emocional, distanciarse de familiares y amigos, despedirse o comenzar a regalar pertenencias personales.
El especialista explicó que una persona puede atravesar una situación emocional complicada sin que necesariamente resulte evidente para quienes la rodean. Por ello, advirtió que no se debe asumir que alguien se encuentra bien únicamente porque mantiene una actitud aparentemente alegre o continúa desarrollando con normalidad algunas de sus actividades.
Perea destacó particularmente la necesidad de recuperar los espacios de comunicación dentro de las familias. Advirtió que el uso permanente de teléfonos celulares puede reducir la interacción directa entre padres e hijos, por lo que recomendó generar momentos para conversar y, principalmente, escuchar sin juzgar ni cuestionar inmediatamente lo que expresa la otra persona.
También llamó a prestar atención a los adolescentes que atraviesan situaciones de bullying, problemas familiares o rupturas sentimentales. Explicó que una tristeza persistente durante varias semanas y acompañada de alteraciones del sueño, apetito, concentración, relaciones personales o pérdida de interés por los estudios requiere especial atención y una evaluación profesional.
El psicólogo sostuvo que la prevención también debe involucrar a colegios, establecimientos de salud, centros laborales y otros espacios de convivencia. Consideró necesario promover ambientes donde las personas puedan expresar sus problemas y solicitar ayuda sin temor a ser ridiculizadas, cuestionadas o estigmatizadas.
Finalmente, Perea exhortó a dejar de considerar la atención psicológica como motivo de vergüenza y recomendó acudir oportunamente a los profesionales y establecimientos de salud cuando una persona atraviese una crisis emocional. Remarcó que escuchar, acompañar y facilitar el acceso a atención especializada son acciones fundamentales para prevenir situaciones de mayor gravedad.
(K. Rodriguez)




