En cuanto no se hable con la verdad, seguiremos siendo candidatos y electores: pésimos ciudadanos. O en su efecto los primeros o no saben o nos quieren impactar para votar por ellos y a los segundos nos falta darnos un tiempo para leer y aprender sobre las funciones de cada nivel de gobierno y los recursos con los que cuentan.
Estamos sufriendo una crisis en todos los aspectos de la vida y de la gobernanza, y si antes decíamos mi prioridad es tal o cual asunto, en la actualidad debemos trabajar por una y más prioridades al mismo tiempo, para que la maldad, la angurria, la ambición y la avaricia no nos sigan destruyendo desde los que tienen el poder de decisión.
Dada la coyuntura regional, nacional y mundial, tenemos entre las prioridades promover la producción desde la agricultura, la piscicultura, la ganadería y otros sectores de crianza, así como la promoción de la industrialización de recursos naturales con sistemas amigables con el medio ambiente, así como acelerar la conectividad local con trochas, caminos, carreteras, pistas, puentes, y buscar mecanismos que abaraten el costo del transporte vial, fluvial y aéreo.
Así como seguir priorizando la alimentación de los niños, niñas y adolescentes, para que estén en las mejores condiciones de salud para su crecimiento y éxitos académicos, a la par de la orientación y el acompañamiento psicológico tras una cruel pandemia que se ha llevado a la eternidad a familiares directos, amigos, vecinos, y es una herida abierta que provoca diversas reacciones emocionales que tienen que ser identificadas y tratadas.
Continuar con la inversión en educación para que llegue mucho mejor a las ciudades, pueblos y comunidades rurales e indígenas, con la tecnología digital en el mismo nivel de atención y de interés que a las zonas urbanas. Al mismo tiempo se tiene generar empleos temporales con ingresos básicos, mejorar la atención en salud para todos los peruanos y peruanas de todas las edades.
Además, que los gobiernos de todos los niveles apliquen medidas de austeridad priorizando lo esencial dentro de sus instituciones. Es que tenemos que asumir como ciudadanos responsables por el presente y el futuro cercano, en el objetivo que todos y todas cubramos nuestras necesidades básicas, como el cimiento que nos encumbrará a mayor desarrollo. Es hora de actuar positivamente, más que nunca.
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Una y más prioridades
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