Escribe: Erick Braga
pucahuayruro@yahoo.es
No cabe duda alguna que en el Perú de ayer y hoy, siempre hubo y seguirá habiendo una «izquierda endémica – atípica» cómplice de toda la miasma del sistema oligárquico y del Neoliberalismo actual, afines estos al «estatus quo», a las ONGs y todos aquellos procesos electorales de segregación fascista y filtros selectivos mafiosos, procesos que al final de cuentas, terminarán, siempre validados por el dominio imperante del sistema capitalista burgues- neo colonial, poniéndose estos elementos, en muchos casos al servicio de los grupos de poder que sostienen este sistema.
Lo que determina que en realidad estos elementos de «izquierda» y los elementos de la derecha fascista y cavernaria, no son sino enemigos del pueblo, quienes a decir verdad no creyeron y nunca creerán en la importancia de un proceso estructural revolucionario que permita construir mínimamente los cimientos y los primeros peldaños para hacer del Perú una auténtica nación, una Patria libre, digna y soberana que en los próximos 5 a 20 años, nos posibilitara competir a nivel internacional entre los países más desarrollados y prósperos, no sólo de Latinoamérica, sino del mundo. Haciendo del Perú una nueva república,
Pues debe estar claro que esta izquierda domesticada, shepleca y genuflexa, nunca irá más allá de lo meramente establecido.
De ahí que la tarea histórica como diría Álvaro García Linera, hace algunos meses atrás, en un evento importante en Argentina: Es superar los límites y confines del «progresismo Latinoamericano» que en cierto modo a quedado estancado en simples reformas de «bienestar social» sin lograr profundizar las contradicciones materiales de las relaciones de producción, la lucha de clases y el incremento de la correlación de fuerzas para avanzar hacia una revolución económica industrial, social, política, cultural – educativa, tecnológica y científica, que al final de cuentas deberían permitirnos construir la gran nación Peruana.
De ahí que lo que necesitamos hoy, es avanzar hacía un programa nacional patriótico y revolucionario de empoderamiento de las regiones, provincias y distritos del Perú, lo que significa en realidad: Todo el poder a las regiones y las comunas municipales, en la perspectiva de desarrollar los cimientos básicos y fundamentales de los sectores productivos, en el contexto de la industrialización, el desarrollo científico y tecnológico del País, forjando la socialización de la producción y el desarrollo industrial de las fuerzas productivas, bajo un régimen político y económico que se ponga al servicio de la construcción de la gran nación peruana.
Una economía planificada y nacionalista que establezca claras reglas de juego a la inversión nacional e internacional a favor de la nación Peruana, en donde el mercado y los capitales internacionales más allá de sus intereses de plus ganancia, sean puestos al servicio de la soberanía del País y no al revés, lo que implica y sugiere la importancia de contar con un Estado totalmente fuerte, ágil y versátil en lo que se refiere a la capacidad de negociación a favor de los intereses nacionales y los objetivos históricos del PERÚ, sin que eso signifique romper relaciones económicas, políticas y diplomáticas con las principales economías del mundo, en el contexto equitativo de un mundo multipolar de gran fluidez comercial.
Nos acercarnos a un nuevo proceso electoral y es importante que las peruanas y peruanos de hoy tengamos a capacidad moral no sólo de enterrar a través del voto popular y la movilización social a todas éstas organizaciones políticas criminales, mafiosas y corruptas que día a día han ido sumiendo al Perú, en una de sus peores crisis política, económica y moral, sino que a su vez y esto es lo más importante, podamos elegir un gobierno nacional que haga posible la gobernabilidad del Perú sobre la base de un proyecto nacional histórico de confluencia y convergencia política de las principales fuerzas democráticas, progresistas, patrióticas, nacionalistas y revolucionarias comprometidos en la construcción de la gran nación Peruana, sostenida ésta en el fortalecimiento del moviendo social y popular en el contexto de un nuevo proceso constituyente democrático, que permita traer por los suelos todas aquellas leyes pro crimen, pero sobre todo que permita la refundación del Perú, garantizado la seguridad, el orden y el progreso del Perú.
Por lo que se hace importante poder dialogar, debatir y escuchar a cada una de las opciones políticas alternativas que tengan la capacidad no sólo de enfocar y plantear la solución del problema en forma radical, es decir tocar la raíz del problema, sino que a su vez sea este un gobierno del Pueblo, dispuesto a transitar el proceso de cambio y transformación social con la participación política del movimiento social y popular, lo que significa: Nunca más un gobierno nacional y los próximos gobiernos regionales y municipales de espaldas al Pueblo, o damos ese gran paso, o con toda seguridad que habremos de vivir 5 y 4 años más de lo mismo.
Hoy la unidad de la decencia política y la rebeldía histórica, debe traducirse en un programa nacional patriótico y revolucionario, que recoja el sentir, las necesidades y aspiraciones de cada una de las regiones, provincias y distritos del Perú, no hay otro camino, sólo en esa perspectiva, salvo el poder y la unidad todo es ilusión.





