Por: Lic. Madeleyne Marín Alvis
Los docentes innovadores poseen las herramientas estratégicas y creativas para el desarrollo de este sistema de ejercicios desde una concepción desarrolladora que, si bien es cierto, es mucho más efectiva que la tradicional. El estudiante bien motivado e interesado en aprender, recibe cada clase con mucho entusiasmo y deseos de interactuar más aun cuando se enseñe temas de interés personal, de su diario vivir, de su entorno. En los diversos estilos de aprendizaje hay vivencias y experiencias que no son fáciles de olvidar.
La enseñanza desarrolladora es aquella que centra su atención en la dirección científica de la actividad práctica, cognoscitiva y valorativa de los estudiantes; que propicia la independencia cognoscitiva y la apropiación del contenido de enseñanza, mediante procesos de socialización y comunicación; que contribuye a la formación de un pensamiento reflexivo y creativo que permita al estudiante operar con la esencia, establecer los nexos, las relaciones y aplicar el contenido en la práctica social; que conlleva a la valoración personal y social de lo que se estudia, así como al desarrollo de estrategias metacognitivas y que contribuya a la formación de acciones de orientación, planificación, valoración y control, cumpliendo de esta forma funciones instructivas, educativas y desarrolladoras.
Se prepone que el estudiante participe activa, consciente y reflexivamente con la dirección del maestro o docente en la apropiación de conocimientos y habilidades para actuar, en interacción y comunicación con los otros, y así favorecer la formación de valores, sentimientos y normas de conducta.
Un aprendizaje desarrollador es aquel que garantiza en el individuo la apropiación activa y creadora de la cultura, propiciando el desarrollo de su autoperfeccionamiento constante, de su autonomía y autodeterminación, en íntima conexión con los necesarios procesos de socialización, compromiso y responsabilidad social.





