Un regalo especial por el Día de la Madre

Por: Raúl Cornejo Coa

Ante la proximidad del Día de la Madre, que en el Perú se celebra el segundo domingo de mayo de cada año, en los centros comerciales se exhiben diversos artículos del hogar de todo precio, con envoltura alusiva a la fecha y etiqueta incluida, como potenciales regalos a ser adquiridos por quienes buscan un regalo para mamá.

Los regalos destinados a las madres y que mayormente se exhiben en las tiendas y puestos de vendedores ambulantes son: juegos de vajilla (platos, fuentes, tazas, vasos, etc.), cubertería (cucharas, tenedores, cuchillos, etc.), muebles y accesorios de la casa, así como artefactos electrodomésticos (licuadoras, lavadoras, refrigeradoras, etc.)

Muchos esposos e hijos con el afán de brindar un regalo al ser que nos albergó en su vientre, adquieren estos ya conocidos artículos, que en sí son básicamente para uso en el hogar y confiados que con ello la harán feliz, se los hacen llegar en su día. Obviamente tales regalos serán recibidos con un gesto de agradecimiento, ante lo cual cabría preguntarse: ¿son realmente esos los regalos que se merecen y desean las madres?

¿Con estos «regalos» se pretende quizá compensar tanta entrega, devoción y amor incondicional de las madres hacia los hijos?  Tal vez lo que se logre será aligerar en algo las tareas del hogar, con una nueva licuadora o lavadora nueva, un juego de platos o vasos, pero, no se trata del día de la ama de casa ni de la empleada del hogar, con el respeto que se merecen ambos oficios, ¡se trata del Día de la Madre!

En cambio si analizamos los regalos que se acostumbra hacer por el Día del Padre, encontramos una gran diferencia ya que usualmente se les hace regalos que les van a servir directamente, tales como ropa, zapatos, corbatas, alguna loción de su agrado, etc.

Siendo equitativos y si al igual como se regala a las madres artículos para uso del hogar, se hiciera lo mismo con los varones que tienen hijos, entonces en el próximo Día del Padre a quienes tienen tal condición se les debería regalar: palas, machetes, serruchos, martillos con su dotación de clavos, brochas, pintura de pared, etc. que también son artículos necesarios para efectuar arreglos en el hogar.

Lo que sucede es que desde tiempos atrás los comerciantes, al igual como en otras fiestas, le han dado un matiz mercantilista al Día de la Madre, convirtiendo esta fecha como una más para aumentar sus ventas y obtener mayores utilidades, apoyados con sendas campañas publicitarias, por lo cual han enfatizado en ofrecer los mencionados artículos del hogar como regalos por el Día de la Madre.

Pero también cabe resaltar que en este aspecto aún persiste el machismo, ya que si se analiza un poco estos «regalos» tradicionalmente destinados para las madres, dan a entender que el rol principal de la mujer en el hogar, seguiría siendo exclusivamente el de cuidar a los hijos y ocuparse de los quehaceres del hogar, cuando en la actualidad esto ha cambiado radicalmente.

Si a las madres se les preguntaría que les gustaría recibir de regalo por su día, la respuesta mayoritaria sería, que desearían el respeto y cariño de sus hijos y que estos les brinden buenos momentos, no solo un domingo por año sino por todo el tiempo que Dios les conceda el don de la vida y lo que más les haría feliz, sería verlos unidos y responsables de sus actos, que se valgan por si mismos y que sean buenas personas. Ese sería un regalo especial e inmensurable, que alegraría su alma por siempre.

Y si además de ese regalo excelso, los hijos desean brindarle un presente material a su madre, este podría ser algo que le guste a ella, como una prenda de vestir, zapatos, un perfume, un cambio de peinado o corte de cabello, un televisor adicional para que vea sus novelas favoritas, un celular si aún no lo tiene, un tour turístico hacia alguno de los tantos lugares bellos que tiene el Perú, etc., es decir algo que sea para su uso personal o que lo pueda disfrutar directamente.

Los otros artículos del hogar tales como artefactos, vajilla, menaje, etc. podrían ser regalos secundarios y por tanto ser entregados de preferencia en otras fechas, para no alterar el real significado del Día de la Madre, siendo obligación moral de los esposos e hijos que ya cuentan con recursos económicos, el de proveer de artefactos diversos para facilitar las tareas del hogar.

Finalmente, el segundo domingo de mayo y todos los días, los hijos deberían hacer pasar a mamá unos buenos momentos, conversar con ella, recordar algunas anécdotas, cantarle, hacerla reír, lograr que se sienta feliz, brindarle la satisfacción de ver en sus hijos el fruto de sus esfuerzos y hacerle sentir que todos sus desvelos, sacrificios y abstenciones no fueron en vano.