Las vías de la ciudad de Iquitos están siendo nuevamente mudos testigos de cómo la imprudencia deja a personas en invalidez o pierden la vida en el instante o tras una corta o prolongada agonía, dejando con mucho dolor a sus familiares y amigos, porque la partida física con la muerte no tiene retorno.
A todos en un momento nos ha tocado vivir situaciones de riesgo en las pistas sea en la zona urbana, periurbana o en las carreteras, tanto como conductores, pasajeros o peatones, por lo que, para nada estamos ajenos al tema, salvo se tratara de personas que viven en comunidades rurales y que por primera vez llegan a una ciudad, tienen mucho que aprender sobre seguridad vial.
Lo que llama la atención, es justamente eso, que muchos de nosotros que estamos años en esta zona urbana nos resistimos a cumplir estrictamente las normas de tránsito, pareciera que ponernos al mando de un timón nos transformara en seres superiores que nada puede pasar y conducen de forma temeraria.
La conducción de un vehículo de forma temeraria puede tener varias razones, y nada lo justifica. Un caso se conoció en la ruta a la ciudad de Nauta donde el chofer por poco se iba a 100 km por hora, que cuando una pasajera reclamó, los demás se ofendieron porque querían llegar rápido y aprobaron la actitud del conductor, hasta bromeando que es un “buen piloto”, felizmente como en otros casos, no ocurrió ningún accidente fatal, donde varios no vivieron para contarlo.
En las calles de Iquitos igual, hace poco un motociclista perdió la vida porque el conductor del motocarro que iba adelante se le ocurrió doblar sin hacer ninguna señal. Otro caso de un chofer de colectivo que golpeó una moto por pasar a otro carro de transporte público en las conocidas “carreras” a la vista de todos. El tema de la prudencia nos compete a todos, más las sanciones deben ser drástica cuando se identifique a responsables de accidentes por faltar al reglamento de tránsito.
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Temerarias maniobras
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