Los interesados dirán que la sobrevaloración de los precios de los artículos adquiridos al crédito por una institución pública está justificada, teniendo en cuenta que el pago se hará efectivo con retraso.
Otros, los que ven más allá de sus narices, husmearán en los más recónditos escondrijos hasta hallar la verdad de la sobrevaloración, lo que no pasa de ser una forma de levantarse el dinero público a vista y paciencia de la gente.
Dicen que Dios perdona el pecado pero no el escándalo. Eso es cierto, porque es imperdonable lo que ha sucedido en la Beneficencia Pública de Iquitos, una institución donde los fondos económicos deberían estar manejados con transparencia, con sumo celo, porque están destinados a una obra de bien social, la manutención de los ancianos del asilo llamado Centro Residencial de Atención Integral «San Francisco de Asís» y la Casa Estancia «Niño de Jesús», dedicado a acoger a los niños de escasos recursos económicos, donde reciben alimentación y educación.
Los precios de diversos alimentos se han sobrevalorado de forma exorbitante lo que es un escándalo público, por ejemplo, tan solo uno, la bolsa de ají dulce que normalmente cuesta 2.40 para la Beneficencia cuesta 10 soles.
A los involucrados en este caso, se les debería investigar a profundidad para saber desde hace cuántos años vienen operando de esta manera, si están metidos en la danza directivos y funcionarios de la institución a fin de darles el castigo legal correspondiente.
Y, por otra parte que las autoridades del Ministerio Público actúen de oficio en todas las reparticiones públicas donde hay muchos dinero para manejar, porque ahí se dan casos escandalosos que debería conocer la población y sobre todo, corregirse, y sancionar a quienes resulten responsables.
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Sobrevaloración de precios de alimentos
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