Escribe: Erick Braga
pucahuayruro@yahoo.es
Nuestra perspectiva de cambio y transformación social de la región Loreto sigue en marcha y está hoy más vigente que nunca, nace esta desde hace muchos años, a partir de nuestra participación en las luchas del movimiento universitario en contra de la dictadura de Fujimori, unida a las luchas del movimiento social del pueblo de Loreto, el mismo que alcanzará su ola más alta aquel 24 de octubre de 1998, fecha histórica en donde Loreto se puso de pie y al frente de la soberanía nacional, en contra de la traición al pueblo peruano y específicamente al pueblo de Loreto a partir de la suscripción del írrito y lacerante tratado de Paz con el Ecuador, suscrito por el gobierno dictatorial de Alberto Fujimori ( 1990 – 2001).
Fue en ese momento que Loreto pasó a denominarse a nivel nacional como la conciencia y la dignidad rebelde de la Patria, en adelante bajo el ejemplo de este heroico pueblo, los pueblos del sur, el centro y norte llevarían adelante sendos procesos de lucha, y es justamente el 2001 en donde se busca consumar el tercer periodo del Fujimontesinismo con el aval internacional de la OEA, y aun cuando ya todos daban por hecho la consumación de un tercer periodo, debe saberse que Loreto nunca dejó de Luchar y que los vladivideos revelados por Popy Olivera e Iberico, no ayudaron sino a que Loreto encendiera nuevamente la pradera.
Enfrentándose a las fuerzas represivas con el pecho cubierto de barricadas y el lanzamiento de bombas molotov en las calles, contra la humarada de bombas lacrimógenas lanzadas desde helicópteros hacia cientos y miles de Loretanos que inundaron las calles de la ciudad de Iquitos y otros lugares de la región.
El proceso histórico de la asunción del gobierno transitorio de Valentín Paniagua (2001) y las importantes reformas sociales a favor del pueblo y sus luchas, darán inicio a la aparente recuperación de la democracia formal del País, para que tiempo después gobierno tras gobierno terminaran traicionando una vez más al pueblo Peruano, consolidando y llevando adelante el modelo económico Neoliberal amparada en el golpe de Estado del 5 de abril de 1992 y la constitución política de 1993, desde Toledo (2001 – 2006), Alan García (2006 – 2011), Ollanta Humala (2011 – 2016), Pedro Pablo Kuczynski (2016 – 2018) y la posterior presencia de gobiernos intermitentes y fugaces igualmente Neoliberales, en medio de una profunda crisis de gobernabilidad política a merced de una mayoría fujimontesinista en el congreso de la República, trayéndose abajo en menos de siete años a cuatro presidentes del Perú (Pedro Pablo Kuczynski, Martin Vizcarra, Sagasti y Pedro Castillo).
Este último gobierno, el de Pedro Castillo, elegido el 2021, se presenta como un régimen aparentemente popular y de izquierda, elegida con las banderas de nacionalización de los recursos naturales, industrialización del País y una serie de reformas a favor del pueblo, incluyendo la asamblea Constituyente Democrática por una nueva constitución, finalmente terminarían en un supuesto golpe de Estado, cuyo craso error en lo que respecta a la forma y la falta de seguridad de la decisión tomada referente al nivel de correlación de fuerzas para enfrentar la arremetida de la derecha, traería como consecuencia un consiguiente contra golpe de Estado desde el parlamento.
Este violando toda norma constitucional en referencia al número de votos no cumplidos para vacar a un presidente, según su propio reglamento y la necesidad de un debido proceso, respecto al derecho internacional y los derechos fundamentales de toda persona, lo que indica que Pedro Castillo, habiendo sido apresado ese mismo día de la forma más grotesca, es hoy en día un prisionero político a quien se le ha negado sus derechos más elementales, más allá de los crasos errores y todas las acusaciones hechas.
Lo cierto es que tal y como están las cosas, estamos una vez más ante el régimen del fujimontesinismo y la santa alianza de otras mafias políticas-económicas, presente hasta hace poco, con la careta de Dina Boluarte y Otárola, que en lo que va desde los inicios del año 2023, tiene en su haber más de 70 muertos en los pueblos del sur, a raíz de los enfrentamientos ocurridos en diferentes partes del Perú, sobre todo en los territorios del sur andino.
En medio de esta crisis política, social y económica, han pasado alrededor de 14 meses de un gobierno totalmente ilegitimado y la crisis económica del Perú ha llegado ya a un punto de la recesión máxima, que es imposible negarlo, lo que exige un proceso de cambio urgente, no obstante las mafias afincados en el poder sin importar el futuro del País, insisten en mantener a un régimen totalmente ilegitimado a costa de seguir saqueando al País, a través de una dictadura parlamentaria que buscó traerse abajo a la junta nacional de justicia y otros organismos del Estado, empecinados en tener el control total y absoluto de las instituciones públicas y las instancias autónomas del Estado.
Frente a esto no hay otro camino sino el de la construcción de organizaciones políticas y sociales férreas que asuman su rol histórico en las luchas del pueblo a través del debate público sobre la desobediencia ciudadana y la insurgencia popular en referencia al derecho constitucional de que nadie debe obediencia a un gobierno usurpador e ilegítimo que no representa a los más de 33 millones de Peruanos, mensaje claro y contundente que fuera expresado por los representantes de la misma junta nacional de justicia (JNJ), lo que marcaría el inicio de la contextualización de un proceso de lucha mayor, si es que esta es llevada a su concreción práctica y simbólica, el cual debería ir ascendiendo desde las luchas populares reivindicativas a nivel de las provincias y los pueblos del interior del Perú, para luego avanzar a mayores niveles de correlación de fuerzas con las luchas nacionales en contra de un régimen de corte dictatorial y fascista.
Es en este contexto que nuestra participación política en el escenario público del debate y la acción concreta en las luchas del pueblo, sumado al desarrollo de propuestas viables de desarrollo, responden a una clara perspectiva de poder real y concreto, no sólo en la línea del necesario y urgente proceso constituyente democrático por una nueva constitución, sino también al claro propósito de participar en la consecución de un próximo gobierno regional y los próximos gobiernos municipales de la región Loreto, todos y cada uno de estos al servicio del pueblo Loretano.
Este propósito responde a una visión de cambio y transformación social vinculado estrictamente al desarrollo teórico y práctico de una propuesta programática de integración, desarrollo y progreso de la región Loreto, como punto de inicio para ir avanzando paso a paso hacia la integración de los pueblos amazónicos del Perú y toda la Amazonia continental.
Aspiración histórica que nos debe permitir impulsar, construir y consolidar no sólo una propuesta programática política para los próximos 5 a 20 años y en adelante, sino también para ir generando desde ahora una corriente de opinión en pos del desarrollo económico productivo e industrial de la región Loreto, sobre la base de un modelo alternativo sostenible, en donde la integración de los pueblos amazónicos del Perú y sur América, no es sino la columna, uno de sus pilares programáticos fundamentales.





