En una era de la lucha sobre la igualdad entre hombres y mujeres, en muchos casos las mujeres siguen siendo castigadas y los hombres no, a pesar de haber cometido igual falta. Si bien el hombre no es premiado, pero tampoco es rechazado como sucede con las del sexo femenino.
Una muestra pública nos la acaban de dar las empresas de la farándula y del show del deporte con las infidelidades descubiertas de dos presentadores de televisión contra sus esposas, donde se ven involucradas en la figura de amantes, dos también personajes de la televisión nacional.
Estos hechos de infidelidades suceden en todos los espacios, unos discretos y otros descarados. Eso es un tema personal, pero cuando se es figura pública en un país que da importancia a este tipo de hechos, más que a los que tienen que ver con el desarrollo, la producción, educación, etc; sucede que los programas que la difunden como “novela” tratan el tema en un nivel de sensacionalismo, también.
Y nosotros de alguna forma nos sentimos obligados a abordarlo por una situación que ha marcado que ciertas empresas también son “machistas”, lo que se evidencia en el despido de sus respectivos trabajos que han sufrido las dos jóvenes servidoras en medios de comunicación.
Ni tocaríamos este tema, si no, se hubiera presentado está figura de castigo hacia las mujeres, cuando ambos son responsables de sus actos, del adulterio, de la traición a sus seres queridos, y en el caso específico solo de las dos mujeres: de su amor propio, de su autoestima. Acá no estamos defendiendo infidelidades, de ninguna manera, absolutamente, no.
Muchos sabemos que la tentación que te pueda gustar alguna persona siendo casada o casado, eso es hasta normal, pero, desde el momento que les deben fidelidad a sus esposas (en el caso de los dos hombres) y esposos (en el caso de mujeres), están en el deber de buscar la forma de apartar esas emociones que de concretarse puede lastimar de por vida a su pareja, hijos y familiares en general.
Si tratamos de sacarle lecciones de lo que han pasado esas parejas clandestinas, lo primero es que si verdaderamente los hombres desean conservar por siempre a sus familias tienen que comportarse a la altura del juramento que hicieron cuando se casaron y se miraron frente a frente.
Y las mujeres que se involucran en relaciones con hombres casados, obviamente tienen su parte de responsabilidad. Ambos tienen su grado de responsabilidad. Aunque es un tema que debería quedar en el nivel de privacidad, pero al afectar a otras personas como las esposas y los hijos, estos hechos siempre jalan reflexiones como la que compartimos en estas líneas.
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Sin equidad
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