Por: Javier Alois Salazar
Los comensales tenemos el derecho de exigir un excelente servicio y los restauranteros tienen el deber da ofrecernos un buen servicio.
La gastronomía loretana no llegará al siguiente nivel si la atención en los establecimientos no mejora.
Un buen servicio al cliente es aquel que se basa en la empatía con el ¿Y qué significa esto? “ponerse en los zapatos del cliente”. A nadie le gusta que le hablen de mala manera, que le entreguen platos o productos mal hechos, que el empleado que nos atiende tenga mal aspecto, o no tenga el suficiente conocimiento del tema para dar la información que el cliente necesita , o que quizás el empleado use un lenguaje que el cliente no comprenda.
La correcta atención al cliente es un bien intangible tan importante como recibir un plato en perfecto estado y en el momento adecuado.
Desde que el cliente llega al restaurante debe ser atendido como a un familiar que llega a casa, esa es la forma cómo se logra excelencia en el servicio, los clientes buscan satisfacer los cinco sentidos, así que no solo es cuestión de tener un chef talentoso, es además tener una agradable estancia y una atención refinada, estas son algunas de las características que debe brindar un restaurant de categoría.
Trato amable: Siempre saludar al cliente, darle la bienvenida, mostrarnos serviciales y ofrecer una sonrisa sincera, ante algún reclamo o queja nunca discutir con él y más bien darle la razón, siempre debemos procurar ser flexibles y otorgar algunas concesiones, por ejemplo, cuando nos piden modificar algún plato, o cuando nos pida pagar con una moneda diferente.
Mostrar interés: Mostrarnos solícitos al cliente, cuando un cliente ingresa al restaurant sea lo que sea que estamos haciendo debemos darle la bienvenida y seguirlo hasta que tome su mesa, inmediatamente colocar los cubiertos y darle la carta del menú. Podemos demorar un poco en servirle su pedido, pero si un cliente ingresa al restaurant y no es atendido rápidamente, puede sentiré ignorado y llevarse una mala impresión.
Higiene: Basta que en el piso haya desperdicios o que los baños estén sucios para que se genere rechazo en el cliente y que probablemente no vuelva a visitarnos. La limpieza debe ser obsesiva tanto en el salón como en la cocina y en el baño. Pero la higiene no solo debe estar en nuestro restaurant, sino también en nuestro personal, el cual debe estar siempre bien presentado y aseado, el uniforme limpio y planchado, las uñas cortadas y el cabello corto o amarrado.
Tengamos en cuenta que la buena atención al cliente así como la correcta elaboración de los platillos nos posicionará como un buen restaurante no solo ante la perspectiva del cliente, además ante la perspectiva de la competencia.





