Entre peruanos no nos entendemos. Eso aseguran interesadamente quienes quieren manipular el caso de Conga.
En realidad, esa es gente que a través de los medios de comunicación quiere influir en el sentimiento que esa población, no tiene empatía con el resto del país, que ellos son una isla donde nadie puede entrar a decidir qué hacer con sus riquezas, desconociendo que las riquezas son de toda la nación, de todo el país. Que de ellas todos tendremos réditos que cobrar para seguir desarrollando el país en general.
Por otro lado, no entendemos cómo puede haber una disyuntiva entre oro y agua. Mientras revisamos a un candidato ofrecer primero el agua y rechazar el oro, hoy nos damos con un mandatario que prefiere el oro al agua.
Es evidente que el agua es más importante que el oro, así éste sea una fuente de riqueza inmediata, pero qué tomaremos, con qué regaremos los campos, con qué alimentaremos a nuestras ovejas, con agua o con oro.
El caso Conga merece no sólo atención por parte del gobierno, sino de quienes podrían ser intérpretes de lo que el pueblo de Cajamarca quiere, lejos de las ambiciones políticas de sus autoridades.





