- Coordinador del Comando Covid Indígena de Loreto, Gonzalo Marsá, sobre proceso de vacunación.
- En tanto que la primera dosis ha sido aplicada a un 5% de los pueblos.

Un hecho que está pasando desapercibido es que “el proceso de vacunación está dejando relegadas una vez más a las comunidades nativas”, ha señalado el coordinador del Comando Covid Indígena de Loreto, Gonzalo Marsá.
Informó que a nivel nacional el programa de pueblos indígenas del ministerio de Salud – MINSA tiene la meta inicial de vacunar en Loreto a 106.974 miembros de comunidades con esquema completo de doble dosis.
Sin embargo, Marsá manifiesta que según reportes internos muy recientes de la dirección regional de Salud – DIRESA Loreto, hasta el momento se ha administrado la primera dosis a 5.412 representantes de la población indígena y la segunda, a 46 de ellos.
“Eso significaría que, de acuerdo a estas fuentes, hasta el momento se ha vacunado al 5% de la población indígena de Loreto con primera dosis y al 0.04% con la segunda dosis”, declaró el Coordinador del Comando Covid Indígena.
Precisó que esta circunstancia “es especialmente grave porque pone de relieve una vez más la discriminación que en la práctica vienen padeciendo los indígenas por parte del Estado”.
Según su versión, la circunstancia es especialmente grave porque supone un incumplimiento del Plan Nacional de Inmunizaciones del Estado peruano que, a nivel normativo, dispuso la vacunación de las poblaciones indígenas en la segunda fase del proceso a nivel nacional, como grupo prioritario intermedio junto con adultos mayores de 60 años y personas con comorbilidades y reos.
Al día de hoy, las comunidades indígenas son probablemente el grupo priorizado (supuestamente) en el Plan Nacional de vacunación que mayor retraso acumula en el cumplimiento de metas de vacunación. La discriminación no solo se da en términos absolutos (con unos porcentajes de desempeño de vacunación inaceptables en perjuicio de un grupo vulnerable de peruanos de pleno de derecho), sino que, en términos relativos o comparativos, representa un agravio aún mayor.
Gonzalo Marsá recuerda que la vacunación de los adultos mayores, grupo que estaba en el papel en el mismo nivel de prioridad que de los indígenas, alcanza hoy niveles de avance del 75% en primera dosis. Eso supone 70 puntos porcentuales de diferencia de este grupo frente al avance de la vacunación indígena.
Incluso, el grupo de más reciente atención, el de los 40 años, que no tenía ninguna clase de prioridad relativa, alcanza hoy el 38% de vacunación en primera dosis: mucho más que los indígenas.
Por ese motivo, manifestó que “desde el movimiento indígena se exige a la DIRESA que modifique su estrategia de vacunación y focalice la atención de las comunidades indígenas y se hace un llamado a MINSA para que establezca mecanismos de candado que condicionen la provisión de vacunas a DIRESA Loreto al cumplimiento de metas con respecto a poblaciones indígenas, así como lo ha venido aplicando por criterios de franjas de edad”.
Cabe señalar, que el proceso de vacunación en Loreto acumula retrasos por diversas circunstancias: la vaciante de los ríos amazónicos que dificulta la movilidad, la escasez de recursos económicos y humanos e incluso otros como la supuesta inseguridad para circular en los ríos por la proliferación del crimen armado, como ha sostenido recientemente director regional de salud de Loreto, el Dr. Carlos Calampa.
En Loreto se ha aplicado hasta el momento algo más de 240.000 dosis de vacunas contra la COVID, lo que equivale al 59,7% de las metas establecidas por el Estado para la inoculación de la primera dosis en la región. (DL)






