La salud mental sigue siendo una de las grandes deudas pendientes en Loreto. Mientras muchas personas con trastornos mentales severos deambulan por las calles de Iquitos, la atención especializada para este grupo vulnerable resulta insuficiente. Esta realidad refleja una problemática que durante años no ha recibido la prioridad necesaria por parte de las autoridades.
La experiencia del antiguo CREMI demuestra que sí es posible brindar atención, rehabilitación y oportunidades de reinserción social a quienes padecen enfermedades mentales graves. Sin embargo, la falta de recursos y de un respaldo sostenido impidió que este proyecto pudiera consolidarse y mantenerse en el tiempo.
Actualmente existen centros comunitarios de salud mental que cumplen una importante labor preventiva y de acompañamiento. No obstante, muchos pacientes crónicos o en situación de abandono requieren una atención más especializada, con infraestructura adecuada y personal capacitado para responder a sus necesidades.
La presencia de personas con trastornos psiquiátricos viviendo en las calles no debe ser vista como algo normal. Detrás de cada caso existe una historia de sufrimiento, familias afectadas y una evidente ausencia de políticas públicas capaces de garantizar una atención digna y oportuna.
Por ello, es necesario que los gobiernos regional y municipal, junto con el sector Salud, trabajen en la creación de programas y espacios especializados que permitan recuperar la dignidad de estas personas. Atender la salud mental no solo es una obligación del Estado, sino también una muestra de humanidad y compromiso con toda la sociedad.
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