A sus 75 años de edad, el paso del tiempo y el trajín le está pasando factura. La salud del obispo del Vicariato Apostólico de Yurimaguas, monseñor José Luis Astigarraga Lizarralde, cada día se deteriora.
Como se recuerda, en diciembre pasado, mientras se celebraba la liturgia de confirmación en la Iglesia de las Madres Carmelitas de esa ciudad, el obispo sufrió una descompensación por la hipertensión arterial que sufre y fue trasladado al hospital de EsSalud y luego al hospital Santa Gema, donde recibió atención de emergencia y logró ser estabilizado por los médicos.
Ayer a través de allegados logró dar un mensaje a sus fieles, “Tengo un deseo grande, un anhelo grande de vivir intensamente la entrega a Jesucristo, a través de la entrega a los hermanos. Estoy debilitado, es cierto… lo saben ustedes perfectamente. No estoy gozando de buena salud, lo saben ustedes perfectamente. Ofrezco todo esto a Dios”, expresó.
El monseñor José Luis Astigarraga Lizarralde, presentó su carta de renuncia hace tres años ante el Vaticano y ésta fue aceptada, según informó el Rev. Padre Carlos Murayari Amasifuén, vicario de Yurimaguas, el cambio está en manos del Papa Francisco.
“Ofrezco todo esto a Dios y ofrezco también las cruces, los sufrimientos, etc. Que es el camino de la humillación que Señor me ha preparado. No es otro el camino, es este en concreto. Yo que me ha preciado de ser fuerte, de ser saludable… Pero ahora estoy en la debilidad y esta es la humillación y este es el sufrimiento que tengo. Y hasta que Dios quiera, nos iremos viendo ciertamente no, acá en la ciudad de Yurimaguas”. (MIPR)





