Mientras que por una parte el Estado a través de sus instancias respectivas emite normativas e implementa programas para la conservación del bosque amazónico, por otra parte la emisión de concesiones de miles de hectáreas de bosque de entidades privadas, o, a grupos que articulan con las comunidades que se encuentran en la zona concedida, suena a contradictorio.
Nos preguntamos cómo articular a favor de la conservación con estos segmentos de inmensos territorios que en la práctica funcionan como espacios privados sin mayor injerencia del Estado, o de quienes representan en las zonas sean jurisdicciones distritales, provinciales o en el nivel regional.
Todavía notamos que hay cierto desorden en lo que queremos hacer del bosque, no hay una coherencia en lo que pregonamos desde las más altas esferas de los gobiernos de turno. Invocamos que debemos conservar, reforestar y hacer que la vida en el bosque sea sostenible en el tiempo sin afectarla a muerte.
Urge que haya un ordenamiento normativo y una especie de radiografía de lo que tenemos y cuáles son los pasos que tenemos que dar para lograr esa deseada conservación desde las acciones micros hasta las macros, donde deben participar activamente los municipios y las instancias del gobierno regional. Esto debe dar lugar a que las recomendaciones se cumplan.
Para darle solidez a todo este gran movimiento, tendríamos que empezar concienciando a la población; es decir, primero convencernos cada uno de nosotros los ciudadanos que si no actuamos hoy, lo más valioso que tenemos que es la naturaleza irá desapareciendo poco a poco en desmedro de nuestra calidad de vida.
En tal sentido, el cuidado de lo que tenemos debe partir desde nuestros hábitos diarios, así como de evitar entregar a manos extrañas con el cliché de objetivos conservacionistas a lo más valioso que tenemos, que son nuestros bosques. Por ello las organizaciones sociales deben llamar a debatir el tema y alcanzar las sugerencias a los diversos niveles de gobierno, quienes en el mejor de los casos deben sumarse al debate de construir una política de gestión coherente respecto a la conservación del bosque.





