- El caso que pone en entredicho a la Fiscalía.
Un nuevo caso de reincidencia delictiva ha encendido las alarmas en la ciudad. Se trata de Regner Sandoval, alias “El Negro”, un sujeto ampliamente conocido por sus constantes arrebatos callejeros, quien fue nuevamente capturado por agentes de la Policía Nacional del Perú (PNP) tras cometer un asalto durante la noche. Su detención, sin embargo, ha revivido una controversia previa: fue liberado hace menos de un mes en circunstancias que muchos consideran cuestionables.
El pasado 5 de julio, Sandoval fue arrestado por robar una cadena a un turista. La joya fue hallada escondida en su boca, lo que constituía una prueba directa e irrefutable del delito. No obstante, en una decisión que generó fuertes críticas, los fiscales de turno decidieron no abrir una investigación formal y procedieron con su liberación inmediata.
Hoy, menos de veinte días después, el mismo sujeto ha sido detenido por el mismo tipo de delito. Este patrón ha provocado indignación no solo en la ciudadanía, sino también dentro de las propias filas policiales, que ven cómo su esfuerzo se desdibuja por decisiones del Ministerio Público que no parecen alinearse con la seguridad ciudadana.
“¿Qué más pruebas se necesitan para detener a alguien que fue atrapado con la evidencia en la boca?”, cuestionó un oficial que participó en ambas capturas y que prefirió mantenerse en el anonimato. “Es frustrante. La policía arriesga su vida y el fiscal lo suelta como si nada”.
Este nuevo caso ha abierto interrogantes sobre los criterios que estarían aplicando ciertos fiscales para disponer liberaciones tan rápidas, especialmente cuando existen elementos probatorios tan claros. Para diversos sectores, la situación ya no solo sugiere incompetencia, sino que apunta a una posible complicidad o protección sistemática hacia ciertos delincuentes.
La ciudadanía expresa su malestar en redes sociales y medios locales. La sensación de impunidad no solo debilita la confianza en las instituciones, sino que envía un mensaje peligroso: delinquir en Iquitos parece no tener consecuencias reales.
Especialistas en derecho penal y exfiscales consultados por este medio señalaron que, si se confirma que hubo omisión dolosa en la evaluación de los casos anteriores, los propios fiscales podrían ser investigados por encubrimiento o favorecimiento a la persona.
Hasta el cierre de esta edición, el Ministerio Público no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre el caso de Regner Sandoval ni sobre las razones que motivaron su liberación anterior. La falta de transparencia solo aumenta la percepción de que hay intereses ocultos o, en el mejor de los casos, una grave negligencia en el manejo de casos penales.
La ciudadanía exige respuestas claras. No se puede hablar de lucha contra la delincuencia si las puertas de la justicia se abren fácilmente para liberar a quienes reinciden sin pudor. Si no hay una respuesta firme del Ministerio Público, el mensaje será demoledor: en el Perú, el crimen paga… y paga bien.
(C. Ampuero)





