Recordando con mucha nostalgia a Sadith Meléndez Rucoba

  • Hoy se realizará Misa de Honras al cumplirse un mes de su fallecimiento

Se fue un día como hoy 12 de mayo del 2020, y su familia, amigos y quienes la conocieron en vida, hoy la recuerdan con mucha nostalgia, por lo que se unirán en oración por su alma en la Misa de Honras vía Facebook de la parroquia San Martín de Porres, a las 7:00 pm.
Rogando a Dios Padre por la paz eterna de Sadith al conmemorarse el primer mes de su partida, su esposo Juan Pablo Montalván Villacorta y sus hijos Melissa Melina y Alan Adrián, estarán presentes vía Facebook en la celebración cristiana recordando a quien fuera una devota cristiana.
Por sus actos en la tierra Sadith Meléndez debe estar gozando de la gracia del Señor, al haber sido una colaboradora compañera de trabajo en su abnegado desempeño por 25 años como enfermera en el hospital de la Fuerza Aérea del Perú (FAP), Grupo 42.
Cariñosamente tratada por sus trabajadores como la “jefita” en una empresa que dirigía, extra a su labor de enfermería. Recuerdan el don de mando que tenía para con ellos, el orden que exigía y la energía que desplegaba en el trabajo.
Los ambientes del nosocomio de la Fuerza Aérea fueron parte de su mundo, su familia laboral y producto de esa entrega a su responsabilidad se contagió del Covid-19 al encontrarse en la primera línea de combate de esta enfermedad.
Su familia ruega por su alma y la recuerdan admirando su fortaleza, la vitalidad que demostraba en cada cosa que hacía, sus incansables viajes que realizaba de forma inesperada. “A dónde vas? Le preguntábamos y nos decía: Ya vuelvo, la próxima te vas conmigo. Cuida la casa”, recuerdan era su clásica respuesta.
El sentir de su esposo Pablo refleja el enorme vacío dejado. “Sabes, necesitaré de tu mano muchas veces para levantarme y volver a caminar. Recordaré el sonido de tu voz diciéndome que se puede todo por la familia. Lo recordaré siempre, tu sonrisa, el poder de tu mirada, que me hacía sentir tranquilidad. Guardaré cada recuerdo que queda de ti cuidadosamente y lo conservaré como mi más grande tesoro.
Duele recordar tus palabras premonitoras que ahora sí podías morir tranquila porque ya hiciste profesionales a tus hijos. Lo que lamentamos todos es que no pudiste gozar a plenitud del trabajo que hiciste por tu familia.
Sadith, hoy que recordamos con mucha nostalgia tu partida, déjanos decirte que nos harás mucha falta. Nos enseñaste a vivir contigo, pero te olvidaste de enseñarnos a vivir sin ti. Hoy como esposo con lágrimas en mis ojos y dolor en mi alma me cuesta aceptar que te fuiste.
Debo contarte que cumpliste tu misión para con nosotros. Nos enseñaste el amor, la felicidad y el verdadero perdón. No me despido de ti para siempre porque sé que cuando llegue el momento de verte de nuevo, tomaré tu mano, sonreiré como lo hacía antes al mirarte.
Reacomodarnos a esta nueva vida nos costará mucho, pero sabemos que tú desde donde te encuentres nos estarás guiando y fortaleciendo para tomar las decisiones adecuadas en nuestras vidas”.
La sentida expresión de su familia entera: “Nunca olvides que te amamos, tu esposo y tus hijos, agradecemos a Dios por haber existido para nosotros y le pedimos que te tenga en su Santa Gloria. Descansa en paz admirada y amada Sadith”.