Es lo que necesita el pueblo de Estados Unidos, reconciliarse, y quien hizo ese primer compromiso ha sido el ganador por pequeño margen, de las elecciones presidenciales en ese país, Donald Trump, como es de dominio público mundial. Eso de reconciliación puede ser un sentimiento a conciencia o por estar muy bien asesorado, bueno, en todo caso tiene derecho al beneficio de la duda.
Pensamos que ha acertado, puesto que después de tanto enfrentamiento en una campaña electoral sin precedentes en EE.UU, hacía falta una expresión que por lo menos intentara bajar los ánimos al nivel dialogante. Pero, cuánto tiempo durará esta postura después de haberse mostrado, por ejemplo, como intolerante con la comunidad latina, musulmán y árabe. Y que por cierto, en el caso de latinos representan unos 10 millones de la población norteamericana no registrada oficialmente.
La actitud del segundo poder electoral en la figura de Hillary Clinton, también fue de lo más acertado, profesional, diplomático e inteligente, al reconocer y saludar la victoria de su ex oponente, conducta que ayudará a que los habitantes estadounidentes accedan a ese llamado de reconciliación que ha hecho el presidente electo que asumirá el mandato del pueblo el próximo 20 de enero del 2017.
El compromiso de “reconciliar” puede ser el primer paso para suavizar el rostro, la imagen de rudeza que tiene Trump frente a millones de estadounidenses y gentes del orbe, aunque cuenta con el apoyo mayoritario de millones de personas que, a decir del voto que emitieron, están de acuerdo con su pensamiento. Por lo que los primeros 100 días de gobierno de Trump, serán cruciales para propios y extraños. Quién no tiene un familiar o un amigo indocumentado en USA.
Obviamente que el mayor temor son las deportaciones. Este un problema social grave en el país del norte, porque recordemos que representan una importante mano de obra, vital para muchas familias oriundas del lugar. Así la hora cero estaría por llegar para ellos, si es que el llamado a la conciliación finalmente pueda acoger a los pedidos de los indocumentados de formalizar su residencia en el país que a pesar de todos los sufrimientos y satisfacciones, sigue manteniendo el membrete del “sueño americano”.
En Estados Unidos hay mucha gente como acá, que no reconocen conscientemente un pasado étnico, siendo para nosotros lo más conocido de su historia los indios Apaches, que fueron anulándose con la invasión inglesa, pero corre en la sangre casi no reconocida provenientes de los pueblos de Texas, Oklahoma, Kansas, Colorado y Utah, un indigenismo que marcó época. Ojalá que la reconciliación incluya a lo racial.





