- Expresa el médico cirujano Eduardo Alberto Valera Tello, decano de dicha facultad.
- Médico que ha hecho miles de cirugías en el Hospital Iquitos, dice que Dios le ha dado una segunda oportunidad.
Y debe ser así. Hay que recordar que el reconocido cirujano estuvo 2 semanas en UCI con covid, pero la libró y salió con vida para ahora seguir trabajando de manera intensa en la facultad donde es decano y también para continuar operando a decenas de personas que llegan de manera desesperada hasta el hospital donde labora.
Eduardo Valera, estudió en la facultad de medicina de San Marcos, en la famosa San Fernando, de la cual se siente muy orgulloso. “Una facultad pública, pobre, pero no porque sea pobre bajó su calidad. Es pública y es la mejor facultad de medicina del Perú.
Entonces si yo me he formado ahí, debo traer esa idea de también convertir a la facultad de medicina de la UNAP en una de las mejores de nuestro país” dice Valera que forma parte de los médicos elegantes de la cirugía. Porque siempre andan bien puestos y buscando lo más higiénico para desarrollar sus labores.
¿Doctor, veo que ahora ya no le faltan cadáveres en el área de morfología cómo sí ocurría hace unos 15 años? Ahora incluso los ambientes ya no son de terror…
-Ya no faltan cadáveres. Hoy tenemos 5 en la piscina que está con formol y servirán para el segundo ciclo de este año. Antes se traían de Lima y era una tremenda mafia. Ahora ya no, nosotros en convenio con el instituto de medicina forense legal de acá, podemos contar con cadáveres NN, son los que no recoge nadie. Los recogemos, los logramos y antes de cada práctica con los alumnos siempre se eleva una oración por su alma. Su cuerpo ahora sirve a la ciencia.
¿Es real que construirán acá el centro de medicina forense?
-Sí. Ya contamos con los planos y con presupuesto internacional para la obra del instituto de medicina forense cuyos trabajos se inician el próximo lunes y durarán 6 meses. Aquí se formarán especialistas en anatomía patológica, medicina forense. Los alumnos se deben acostumbrar a escudriñar a los cadáveres porque es lo mejor para la enseñanza médica.
También se construirá la segunda etapa del auditorio de alta gama, una cancha deportiva múltiple y 10 baños. Contamos con laboratorios y seguimos en el proceso de licenciamiento de la facultad. Esta facultad es emblemática. Yo quiero agradecer a las autoridades que me han antecedido.
Agradecer a Heiter Valderrama, a la nueva gestión de Rodil Tello, al equipo de vicerrectores quienes sueñan con engrandecer a la universidad. También al profesor Elisbán Ochoa, gobernador que nos ha apoyado en mejorar la infraestructura de esta facultad. Ha donado un equipo de laboratorio valorado en un millón y medio de soles. Igual agradecer al alcalde de Belén Gerson Lecca, que ha mejorado el auditorio de anatomía humana para que los médicos jóvenes estudien mejor.
Así como hay un jardín botánico en San Fernando, donde yo paraba estudiando todos los domingos; ahora yo quiero hacer aquí un bosque botánico, algo grande. Tenemos a expertos como Julio Pinedo y a la Lic. Dolores Pinedo, con ellos haremos de todo esto una belleza, miramos a futuro. Hay que institucionalizar la facultad de medicina hacia un licenciamiento y luego abarcar la internacionalización.
Y lo puede hacer porque Dios le ha dado una segunda oportunidad de vida ¿verdad?
-Por supuesto. El año pasado me colocaron la vacuna un 13 de febrero. Fue en el hospital porque yo operaba todos los días, nunca paramos. Pero el 23 de febrero de 2021 caí. Todos los hospitales cerraron y todos los pacientes iban al Iquitos. Los médicos se enfermaron y solo quedamos el Dr. Soto y yo. Prácticamente no salíamos de la sala de operaciones por uno, dos y hasta tres días operando a la población. Se hacían entre 10 y 12 operaciones diarias.
En la última operación caí, me faltaron las fuerzas y caí bruscamente. No recuerdo más, mi esposa luego me cuenta que estuve 2 semanas intubado en UCI del hospital regional. Yo creo que en la vida todos tenemos un propósito. Dios nos tiene acá para un propósito. De repente todavía no me quiso recibir.
La muerte es lo único concreto, real. Cuando casi muero, vi a mi madre (ya fallecida) y la abracé, la besé. Me alegré y le dije que ya no quería regresar.
Ella me dijo: “no te alegres todavía tienes que hacer algo allá. Tienes dos hijas pequeñas estudiando, pero no te preocupes porque pronto vas a venir” (risas). Ahora no sé cuánto tiempo significa ese pronto. Agradezco infinitamente a Dios por haberme dado esta segunda oportunidad de vida.







