-Se viene llegando a extremos sin precedentes
-Gritan, se burlan, los rodean como si fueran delincuentes a regidores democráticamente elegidos por el pueblo.
-En el colmo de los hechos ayer colocaron un letrero: «Se prohíbe el ingreso con armas de fuego».
Definitivamente ya no se puede predecir qué pasará en la actual gestión de Charles Zevallos, de un día para otro. Lo que viene ocurriendo actualmente -para desgracia de toda la provincia- es algo insólito, inaudito, sorprendente, abyecto, retorcido, incomprensible. Una locura interesadamente preparada por un poder oculto que está sumiendo a dicha gestión en un infierno que viene quemando a todo un pueblo sumido en zozobra.
Y lo que es peor, parece que a las autoridades que de una u otra forma podrían hacer algo por arreglar la situación adversa, mas bien estarían como adormecidas mirando como toda una provincia se desgasta, atomiza y corre a su libre albedrío ante tanto desgobierno. Nadie resuelve ir a la capital para entrevistarse con el máximo jefe del JNE a fin que conozcan como están caminando los trámites respecto a la resolución que tendrían que emitir para concluir con todo el caos registrado en Maynas.
Lo observado el día de ayer realmente fue algo inverosímil, jamás -en las diversas gestiones pasadas- se había visto que a la entrada del palacio edil hayan colocado letreros advirtiendo a las personas que ingresan, que no lleven armas de fuego. Jamás. Y a miembros de la seguridad abriendo y cerrando la puerta, decidiendo quién entra y quién no. El la maloca municipal (que ha cambiado de giro para que el alcalde no tenga que llegar hasta el estrado acostumbrado) se percibía más un ambiente de velorio, que el próximo inicio de una sesión extraordinaria. Más de 40 vigilantes particulares vestidos de negro, esperaban la hora de su «función».
De pronto se escuchó: «cierren la puerta, cierren la puerta…ahí vienen los washiturros…jajajajaja» se «vacilaban» faltándoles el respeto a los regidores democráticamente elegidos por el pueblo, que pedían ingresar a la maloca. Les abrieron. A los pocos minutos bajó un «pelotón» de policías que abría paso al alcalde Charles Zevallos, quien junto a su «brazo derecho» se acomodó en una de las sillas para empezar la sesión.
A todas luces -desde minutos antes- se pudo intuir que la sesión iba a ser suspendida una vez más, tal como pasó en horas de la mañana por culpa del asesor legal Jhonatan Dapena, quien quiso intervenir sin que haya pedido autorización al cuerpo de regidores.
Así fue, la reunión se suspendió y al partir el alcalde la gente identificada con su gestión, muchos de ellos allegados al movimiento de Robinson Rivadeneyra, empezaron a insultar a algunos regidores, «que querían cobrar sin trabajar» y etc. etc.
En ese nivel actualmente se encuentra estancada la principal Municipalidad de la ciudad. ¿Qué tendrá que pasar para que las cosas cambien? Nadie lo sabe, porque como ya se ha dicho actualmente es impredecible conocer qué puede ocurrir de un día para otro en esa terrible, pobre y triste gestión municipal.





