Quien puede decir que no, cuando aseguramos que a ninguno de los llamados representantes del pueblo le interesa el estado en que se encuentran las compañías de bomberos que no tienen cómo derrotar al fuego. Estamos todavía en la época de los voluntarios porque a nadie le ha interesado hacerlos bomberos profesionales, bien capacitados y mejor equipados. Debe ser porque entre todos ellos suman pocos votos.
Ninguna autoridad les ha dotado, hasta el momento, del equipamiento técnico y móvil necesario para combatir los incendios. Mangueras rotas, unidades móviles que apenas pueden moverse, hombres con vestimenta no apropiada para estar en contacto con el fuego o con gases venenosos, botas remendadas. ¿Eso puede ser un cuerpo de bomberos, así queremos que apaguen los incendios? No, esto no puede continuar así.
Increíble que Iquitos no cuente con un cuerpo bomberil que esté a la altura de las necesidades de una población que bordea los 500 mil habitantes. ¿A quien acudimos en este caso? Si a las autoridades no les interesa la situación de los bomberos ni la seguridad de quienes vivimos aquí, debemos encomendarnos a Dios, para que no permita que el fuego nos consuma, en una próxima vez. A esta tragedia, se suma la calificación dada por Estados Unidos, declarando a Iquitos ciudad peligrosa.
Nos la jugamos por los bomberos, hay que capacitarlos, hay que invertir en equipos de acuerdo a la época, eso nos hará sentir protegidos ante cualquier contingencia, porque el peligro está latente, en el momentos menos pensado se desata a la ira del fuego.
Llamamos a quienes hoy manejan los recursos públicos, para que destinen una significativa parte de esos fondos a hacer de nuestros bomberos la mejor posibilidad de salvarnos del fuego de los incendios. Unidos todos lo podemos hacer, es cuestión de decisión, ahora.






