No solo los moradores de los llamados sectores inundables vienen sufriendo los embates de la gran creciente que se ha dado este año, destruyendo sus viviendas y exponiéndolos a peligros mil. El sector naviero también está con problemas. Los armadores se resisten a utilizar las instalaciones del terminal portuario de Iquitos. Razones, no sabemos.
Lo que sí es claro es que el puerto de Enapu tiene todas las garantías para recibir y despachar a las embarcaciones fluviales de gran tonelaje. Es un puerto formal, al que la creciente de los ríos no ha afectado como a los puertos informales que los han desaparecido.
Por otra parte, en una actitud plausible, está determinado que este terminal no cobrará pago alguno a las pequeñas embarcaciones en que se trasladan los campesinos trayendo y llevando sus productos, ni a los pasajeros de las mismas. No pagarán ninguna tasa portuaria como un apoyo a nuestra gente, que está viviendo trágicos días.
Lo que llama la atención es la reticencia de los armadores a utilizar el puerto. Parece que la formalidad les choca, ya que por años han desarrollado sus actividades en la más completa informalidad, sin ningún control en la capacidad de carga y pasajeros que muchas veces han protagonizado lamentables accidentes con incendios y hundimientos de embarcaciones con gran número de fallecidos.
Que estos meses de angustia que estamos viviendo, con los problemas que acarrea una creciente, sirva para que los empresarios dedicados al transporte fluvial formalicen sus actividades, que cumplan estrictamente las disposiciones de navegación minimizando los riesgos que supone un viaje por el río sin tomar las previsiones de seguridad para el pasaje





