Que lo diga un improvisado puede admitirse, pero que venga de los labios de nuestro presidente de la República, sabe a expresiones desafortunadas que podrían acentuar el conflicto social en lugar de encontrar un entendimiento. Salir a dar un mensaje prácticamente lanzando acusaciones sin mayor sustento que la presunción, probablemente basada en informes de seguridad del Estado, suena también a aventurado.
El presidente de la República, es la figura que representa a todos los peruanos y le asiste todo el derecho de invocar comprensión o de llamar la atención por una posible incomprensión de la realidad económica del país, que en el caso de los profesores podría estar siendo exagerada, pero responde a un sentir de miles que no podemos desairar, ni menos vincular indirectamente con el terrorismo.
Esto a todas luces es grave e implica muchas cosas, como la responsabilidad del Estado de separar a personajes de movimientos de origen terrorista de las aulas de nuestros hijos e hijas. Implica que tienen información y el Ministerio de Educación no está actuando para separarlos del sector. No será fácil, quizás se camuflen, pero si vas prácticamente a acusar, quiere decir que debe haber pruebas.
Este infortunio no ha hecho más que atizar las aguas que ya están muy movidas; sin embargo, vale analizar la parte de los aumentos a que hizo hincapié en su mensaje al país el mandatario Pedro Pablo Kuczynski. “Mi gobierno está cumpliendo las promesas de campaña. Tras más de 10 años sin aumento hemos otorgado uno este año y otro a fines de este año. El aumento fue de 30% para nombrados y contratados”. Lo que falta es un compromiso con el incremento para el sector en el Presupuesto de la República.
Quién no apoya a los maestros? Creemos que todos estamos de acuerdo en que deberían tener una alta remuneración y una alta calificación para su desempeño en las aulas. Ambas situaciones de forma gradual.
Todos los que vivimos varios gobiernos democráticos del país somos conscientes del engaño electoral al prometer mayor inversión para la Educación. Evidentemente le tocó al actual gobierno el estallido por el hartazgo, que no es sinónimo de terror. Es que muchos confiaron que el altísimo nivel académico del mandatario se iba a traducir en incremento presupuestal a la educación, que podría proveerse del dinero que se recupere de la corrupción y de deudas pendientes por cobrar que tiene el Estado.
Vale reconocer cuando dice Kuczynski que el aumento se viene dando. Pensamos que se tocó techo en el tema, tanto por el lado del gobierno, como de la protesta. Tregua hasta diciembre y que venga la normalidad.





