La calma ha vuelto a Yurimaguas, pero no sabemos por cuento tiempo será. Sus pedidos obedecen a que como ciudad no ha desarrollado posibilidades como calidad de vida, eficientes servicios de salud, elevar el nivel educativo y contar con su colegio emblemático, el legendario «Atanasio Jáuregui».
En el mismo acápite de la educación, no se puede concebir que la capital de una provincia tan importante, no tenga una universidad, donde la juventud se forme profesionalmente. Eso, en Loreto, solo es posible en Iquitos. Una figura centralista que no es bueno para nadie.
Los yurimaguinos están hoy como nosotros en la década de los 60, cuando el Centro Cívico de Loreto luchó por la creación de la UNAP, porque para educarse había que ir a Lima, gasto que muchos padres no podían solventar ocasionando frustración en su juventud.
Estos y demás considerados en la agenda yurimaguina son puntos más que importantes, porque con ellos se construye una sociedad mejor y se hace el desarrollo de una ciudad. Yurimaguas ha crecido enormemente, es la ciudad más poblada de Loreto después de Iquitos, que necesita también de un buen servicio de agua potable.
Que las autoridades involucradas en hacer realidad las exigencias de esa colectividad presten atención a la protesta, que solo se da cuando no se escucha el clamor del pueblo.





