- Durante una discusión por llevarlo al colegio.
Lo que habría comenzado como una discusión entre padre e hijo terminó con una intervención policial y un padre detenido por presunta violencia familiar.
Agentes de la Comisaría Moronacocha acudieron hasta la avenida Freyre, en el distrito de Punchana, tras recibir una alerta por un presunto caso de violencia dentro del hogar.
Al llegar, los policías se encontraron con un menor de 12 años, quien se acercó directamente al patrullero y denunció que su propio padre lo había golpeado. Según su versión, la agresión ocurrió luego de que le exigiera que lo llevara al colegio y el padre se negara.
El menor señaló que recibió golpes de puño en el rostro y a la altura de la cintura.
Los agentes ingresaron al inmueble y la abuela del niño confirmó que el presunto agresor se encontraba en el lugar. Se trataba de José Antonio Barrera López, de 37 años, quien salió al encuentro de los policías y reconoció haber golpeado a su hijo.
El padre habría intentado justificar su reacción señalando que el menor le faltó el respeto y que quiso corregirlo y castigarlo, pero admitió que la situación terminó yendo demasiado lejos, al punto de que su propio hijo terminó denunciándolo.
Y aquí aparece el debate que genera este tipo de casos: ¿hasta dónde puede llegar un padre cuando busca corregir la conducta de su hijo?
La autoridad de los padres para educar y poner límites sigue existiendo, pero esa responsabilidad no puede confundirse con el uso de la violencia física. Cuando la corrección termina en golpes, especialmente contra un menor de edad, puede intervenir la Policía y activarse el sistema de protección.
Barrera López no opuso resistencia y fue trasladado a la Unidad de Flagrancia, donde se realizaron las diligencias correspondientes por la presunta comisión de un delito relacionado con violencia contra un integrante del grupo familiar, en el marco de la Ley N° 30364.
El caso fue comunicado al Ministerio Público. La representante fiscal Marilú de Fátima Barriga Villacorta dispuso que el abogado Eloy Soberón esté a cargo de las diligencias.
Mientras continúan las investigaciones, el menor quedó bajo el cuidado de familiares y las autoridades deberán determinar las medidas de protección que correspondan.
La discusión puede existir dentro de una familia; la diferencia está en cómo se resuelve. Poner límites y corregir una conducta no significa que los golpes sean una forma válida de disciplina. (C. Ampuero)





