- Una asociación integrada por 11 hombres y mujeres de la comunidad nativa Santa María de Loreto viene fortaleciendo la producción de fariña mediante técnicas tradicionales y procesos de calidad.


La producción artesanal de fariña se viene consolidando como una importante alternativa económica para las familias de la comunidad nativa Santa María de Loreto, ubicada en la cuenca del río Napo. A través de una asociación integrada por 11 hombres y mujeres, los moradores han logrado mejorar sus técnicas de procesamiento de yuca y abrir nuevos espacios de comercialización en la ciudad de Iquitos. Así lo informó Carmencita Shihuango, vocera comunitaria, durante una entrevista con Radio La Voz de la Selva, en la que explicó cómo este alimento tradicional de la Amazonía se ha convertido en una oportunidad para generar ingresos y fortalecer la economía de las comunidades indígenas.
Shihuango explicó que la elaboración de fariña comienza con la cosecha de la yuca en las chacras de la comunidad, donde los integrantes de la asociación realizan jornadas de trabajo colectivo. Dependiendo de la cantidad de pedidos, también convocan a otros comuneros para apoyar en las labores de recolección y pelado del producto. Señaló que, cuando trabajan únicamente los socios, suelen distribuir las actividades en diferentes días, comenzando con la cosecha y continuando con la preparación de la materia prima. Sin embargo, cuando necesitan atender pedidos de mayor volumen, adelantan algunas tareas para reducir los tiempos de producción.
Una de las etapas más importantes del proceso es la fermentación de la yuca, que permite desarrollar las características particulares de sabor y textura de la fariña. La vocera explicó que utilizan recipientes especiales donde mantienen la materia prima durante aproximadamente tres días, tiempo que consideran adecuado para obtener el equilibrio entre el sabor ligeramente ácido y las características tradicionales del producto. Indicó que prolongar demasiado este procedimiento puede intensificar la acidez, por lo que los productores deben controlar cuidadosamente los tiempos. Posteriormente, la yuca pasa por procesos de prensado, secado y tamizado antes de ingresar a la etapa final de tostado.
La preparación continúa en grandes recipientes metálicos conocidos como blandonas, donde la fariña es tostada mediante hornos alimentados con leña. Shihuango destacó que la asociación utiliza equipos de acero inoxidable que permiten desarrollar esta actividad bajo mejores condiciones de procesamiento. Explicó que uno de los principales cuidados consiste en mantener una temperatura uniforme, debido a que un exceso de fuego puede quemar el producto y afectar su calidad. Según detalló, esta etapa requiere aproximadamente dos horas de trabajo constante hasta conseguir el color dorado y la textura característica de la fariña amazónica.
La representante comunitaria señaló que los conocimientos tradicionales transmitidos entre generaciones han sido complementados con capacitaciones destinadas a mejorar las técnicas de producción y garantizar la calidad del alimento. Destacó que actualmente la asociación cuenta con registro sanitario, lo que representa un avance importante para acceder a nuevos mercados y ofrecer mayores garantías a los consumidores. Asimismo, explicó que han mejorado la presentación comercial de la fariña mediante envases sellados y etiquetados, permitiendo que un producto elaborado en una comunidad indígena pueda competir en espacios de venta más exigentes.
Gracias a este proceso de fortalecimiento productivo, la asociación ha conseguido comercializar su fariña en diferentes puntos de la ciudad de Iquitos. Shihuango informó que realizan envíos de entre 300 y 500 kilogramos, destinados a compradores y establecimientos como el mercado Modelo y otros espacios comerciales. También mencionó que han logrado colocar sus productos en locales vinculados al turismo y en nuevos puntos de venta. La fariña artesanal se presenta bajo la denominación comercial «Napurunas», resaltando su procedencia de la cuenca del río Napo y el trabajo desarrollado por las familias productoras de Santa María de Loreto.
Otro aspecto destacado por la vocera fue el impacto económico que esta actividad genera entre los moradores de la comunidad. Explicó que, además de utilizar la yuca cultivada en su propia chacra, la asociación compra materia prima a otros agricultores locales, pagando aproximadamente 30 soles por saco. Esta modalidad permite que más familias obtengan ingresos mediante la venta de sus cosechas, especialmente en localidades donde las oportunidades de empleo remunerado son limitadas. Asimismo, señaló que la asociación busca mantener una producción continua mediante la planificación de sus cultivos y la adquisición de yuca a productores de comunidades cercanas.
Finalmente, Carmencita Shihuango destacó que la elaboración de fariña representa mucho más que una actividad comercial, debido a que permite conservar conocimientos tradicionales y fortalecer la organización comunitaria. Explicó que el proceso completo, desde la cosecha hasta obtener el producto listo para su comercialización, puede tomar aproximadamente diez días, mientras que el cultivo de la yuca requiere varios meses, dependiendo de la variedad utilizada. La asociación espera continuar ampliando sus mercados y mejorando sus capacidades de producción para que la fariña elaborada en Santa María de Loreto llegue a más consumidores. Este emprendimiento demuestra cómo los productos tradicionales de la Amazonía pueden generar oportunidades económicas para las comunidades indígenas sin perder su identidad cultural.
(K. Rodriguez)





