- Generan preocupación en vecinos de la calle Pevas.
Momentos de tensión se registraron en la calle Pevas, cuadra 10, en Iquitos, luego de que presuntos cobradores bajo la modalidad conocida como “gota a gota” llegaran hasta el domicilio de una familia para exigir el pago de una deuda.
De acuerdo con el testimonio de los afectados, ante la falta de dinero para cumplir con el pago se habrían producido insultos y amenazas. Posteriormente, varias personas a bordo de tres motocicletas habrían retornado al lugar para continuar con la intimidación, generando preocupación entre los vecinos.
La situación habría alcanzado un punto aún más delicado cuando, según los denunciantes, los sujetos habrían advertido que regresarían y que incluso podrían realizar disparos contra el inmueble.
El caso vuelve a poner sobre la mesa los riesgos de los préstamos informales conocidos como “gota a gota”, una modalidad que suele ofrecer dinero de manera rápida, pero que establece cobros frecuentes y, en algunos casos denunciados, puede terminar en situaciones de presión o amenazas.
Pero también queda una pregunta que debe ser analizada: ¿por qué algunas personas recurren a estos préstamos si conocen las condiciones de pago y las consecuencias de no cumplir? Muchas veces, la necesidad económica, la falta de acceso a créditos formales o una emergencia familiar llevan a aceptar dinero bajo condiciones que posteriormente resultan difíciles de afrontar.
Esto, sin embargo, no justifica ningún tipo de amenaza o violencia. Si una persona adquiere una deuda y no puede pagarla, existen mecanismos legales para reclamar una obligación económica. Nadie tiene derecho a amenazar, intimidar o poner en riesgo la integridad de una familia por una deuda.
Los vecinos de la zona piden que las autoridades investiguen la denuncia, identifiquen a los involucrados y determinen responsabilidades, especialmente ante la presunta amenaza de utilizar armas de fuego.
El llamado también apunta a quienes recurren a estos préstamos: evaluar las condiciones antes de aceptar el dinero y buscar alternativas formales cuando sea posible. Una deuda puede convertirse en un problema económico, pero nunca debería terminar convirtiéndose en una amenaza para la seguridad de una familia. (C. Ampuero)





