– Luis Gutiérrez, «Experimentamos las consecuencias de tantas frustraciones en una sociedad consumista y sus consecuencias»

Libros como «Catarsis: Poemas que desahogan el alma para renacer la vida» y «Bienaventuranzas verdes. Y otros poemas amazónicos», son de autoría del escritor y poeta Luis Gutiérrez Morales, quien participa de la Feria Nacional del Libro que se desarrolla en nuestra ciudad y donde fueron presentados oficialmente.
«La Región» logró conversar con el escritor, quien refiere que la poesía como Catarsis, es darle una mirada evaluadora a la historia social familiar de nuestra propia vida, puede ser una experiencia dolorosa y hasta traumática, motivo por el que muchas veces evadimos su investigación de manera inconsciente. Sin percatarnos de las consecuencias físicas, psicológicas, económicas, culturales y éticas que subyacen e impactan negativamente sobre las nuevas generaciones.
El poemario «Catarsis: Poemas que desahogan el alma para renacer la vida» pretende abordar desde la expresión artística estos complejos problemas que (según el autor) enervaron el alma humana, hasta llegar a su máxima expresión negativa, germinando la violencia y la guerra interna, caso Ayacucho. «El universo en sí, ha experimentado también las consecuencias de tantas frustraciones, que como objetos de la sociedad consumista y sus consecuencias. La poesía como catarsis, como desahogo de las frustraciones, como catarsis en momentos de crisis y ante la falta de espacios de reflexión, ensimismamiento y auto enjuiciamiento. La poesía terapéutica rompe nuestros estancamientos y moldes reforzando nuestra identidad personal y comunitaria tan amenazada en esta era, enseñándonos a ser más colaborativos y ecológicos».
Mientras tanto las «Bienaventuranzas verdes», segundo poemario donde precisamente el autor en el peregrinar de su vida llega hasta el río Amazonas, y ante él se inclina para rendirle pleitesía. Rememora las ilusiones pasadas de los siglos XVI y XVII, más no se queda en la ensoñación ante la maravilla del mundo, sino que descubre a los personajes que viven en sus riberas. Así está presente: «El Chauchero» el «Pescador ribereño» «El Montaraz». Apostando finalmente por el amor y la familia. Pues, descubre al hombre amazónico como un hombre trabajador, un luchador, conocedor y sabio de su entorno geográfico, que no llora y no se lamenta.
Definitivamente, el bardo se complace de haber leído mucho, de haber vivido la vida, protegido por una poética espumante, pero no ingenua. Como partes de un discurso frente al drama de un territorio que va dejando de ser lo que era y se va transformando aceleradamente en un seco eriazo. (MIPR)






