En los últimos meses la policía ha logrado ubicar sea por datos proporcionados durante las investigaciones o en la realización de batidas, a menores de edad que se retiran de sus hogares y no dan más señalas de dónde se encuentran. Las razones que motivan el alejamiento del seno familiar son variadas.
Lo que nos parece interesante es el celo que vienen imprimiendo los efectivos del orden callejero, para ubicar a los adolescentes y jóvenes cuyos padres, madres y familiares buscan también por todos lados. Hubo un caso reciente durante una batida de vehículos, cuando de pronto una menor de 15 años se bajó del motocarro intervenido y empezó a correr, huyendo de la escena.
En otras circunstancias con policías no sensibilizados en el tema problema de menores de edad, nadie habría ido tras ella. Simplemente les hubiera parecido que la joven se asustó por la batida o le dio la gana de irse corriendo. La actitud fue diferente y la chica fue perseguida, dado su energía hizo dura batalla para ser alcanzada y hasta para ser calmada, y acceda al pedido policial de ser conducida a la comisaría para ser identificada.
Como era de sospecharse, la menor estaba en condición de no habita tras la denuncia puesta por su familia en la División de Trata de Personas de la policía. Un caso más resuelto. Fue devuelta a su hogar. La madre dijo que conversará con su hija. Pensamos que esto no es suficiente. La progenitora debería tener como alternativa de que su caso pase a otra instancia donde la ayudarán en la recuperación de la inconducta de su hija.
Tener hijos con problemas de conducta no es nada fácil y como que en los últimos tiempos estos se agudizan y en casos graves, los chicos y chicas salen de sus casas voluntariamente o inducidos, y después no se sabe de ellos por mucho tiempo, y como ya es de conocimiento público, varias son rescatadas de lugares donde son obligadas a trabajos forzados, incluyendo la explotación sexual.
El Estado como responsable de mejorar las condiciones sociales debería estar en la capacidad de que estas jóvenes que se encuentran en alto riesgo, reciban la atención psicológica adecuada, incluyendo a toda la familia. Se trata de ubicar el origen del problema y encontrar soluciones. El profesional en psicología tampoco tiene que estar huérfano, tendría que contar con los recursos humanos y materiales para realizar una terapia eficiente y oportuna.






