- Todos conocen perfectamente que Iquitos ya reporta un caso de coronavirus y otros por descartar.
- Se espera que hoy (tercer día) sigan cumpliendo con el mandato del Estado peruano.



Hoy el verdadero problema del coronavirus no es su origen, sino su alto grado de contagio y su tendencia a expandirse entre la población como un simple resfriado, pero que al final puede resultar mortal. Poco a poco el mundo ha ido cayendo en la telaraña del coronavirus sin que antes se tomaran precauciones para evitarlo. Después ya fue tarde para muchos que ahora están bajo tierra.
Pese al esfuerzo extra que está haciendo la humanidad y, sobre todo, los profesionales de la salud; el mal sigue reportándose y haciendo que las estadísticas se disparen.
Se hacen exámenes minuciosos a nivel mundial, se habla de una posible vacuna, se hacen mil recomendaciones de prevención y se dan estados de emergencia, pero el mal avanza a paso amenazante. Hace poco entró sin ser invitado a Sudamérica y Perú país subdesarrollado, con un cinturón de pobreza y extrema pobreza que está más asustado y expuesto que nunca.
Iquitos, luego de enterarse de un caso reportado en un albergue turístico situado en Indiana, así como muchos otros casos sospechosos a quienes se les viene sacando muestras especiales, recién tomó conciencia y procedió a cerrar mucho más las puertas domiciliarias, comerciales, empresariales, etc.
La policía, así como miembros de las fuerzas armadas, vienen haciendo lo suyo en cuanto a restringir el paso por las principales avenidas de la ciudad. Áreas de emergencia de los hospitales se ven con poca presencia de usuarios. Las plazas principales como 28 de Julio y Plaza de Armas, se tornaron vacías, salvo uno que otro vendedor de curichis, cremoladas, así como los llamados “fumones” que por estos días se sienten dueños absolutos de las bancas públicas.
En varias zonas las calles de Iquitos se muestran más vacías que un cementerio y las casas cerradas se asemejan a los nichos de los pabellones del campo santo. Y así deben continuar hasta la fecha indicada en el decreto de emergencia a fin de romper totalmente una posible cadena de contagios.





