El sofocante calor que hacía la semana pasada hizo que varias familias salgan a la carretera a disfrutar de un paseo campestre, otros prefirieron salir a bañarse en conocidas playas, otros en quebradas y otros en algunas zonas alejadas de la ciudad como caseríos y comunidades.
Sin embargo algunas familias optaron por quedarse en casa y armar sus piscinas para colocarlas, algunos en sus veredas y otros en cambio, casi en la pista, es decir, en la vía pública, poniendo en riesgo no solo a las personas que hacían uso de las mismas, sino, también a transeúntes y conductores de vehículos menores y mayores.
Fue así que personal del serenazgo de Punchana mientras hacían su recorrido por las principales calles de este distrito se percataron que en la primera cuadra de la calle San José, casi en media pista había una piscina de forma circular donde un grupo de niños jugaban y se bañaban plácidamente, aprovechando el sol que a esa hora del día soportaba esta parte de la ciudad.
Los agentes del orden se acercaron a la casa de Marcos Guzmán Cartagena, propietario de la piscina y le exhortaron a que desarme la mencionada piscina porque ponía en riesgo y en peligro a sus propios hijos y a las personas que estaban por los alrededores y que pasaban por el lugar.
Por un momento Guzmán Cartagena se quiso molestar e increpó a los serenos por lo que estaban exigiendo, pero luego entendió y desarmó la piscina sabiendo que efectivamente era un peligro para los niños quienes jugaban en el lugar.
Finalmente la calle quedó librada de este armazón de metal y los niños a salvo. La buena intervención de los serenos y la compresión del padre de familia hicieron que se evitara algún accidente en el lugar. C. Ampuero)
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Piscina armable interrumpía el libre tránsito vehicular
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