- Menor fue amenazada con matar a su mamá si contaba algo.
Un desesperado padre sigue esperando justicia después de que su hija, hoy de 13 años, revelara haber sido víctima de abuso (Tocamientos indebidos) cuando tenía solo 8 años. A pesar de que la denuncia fue presentada en 2020, el caso sigue sin avanzar significativamente en el sistema judicial, lo que ha generado gran angustia en la niña y sus padres.
El caso comenzó en el 2017, cuando la niña vivía en Lima con su madre, su nueva pareja y su hermanita recién nacida. Fue en ese tiempo que, según la denuncia, fue víctima de abuso por parte de Moisés Pinedo Rodríguez de 46 años, expareja de su madre. Tras la separación de su conviviente en el 2020, la niña regresó a vivir con su padre en Iquitos. Fue durante el confinamiento por la pandemia que la niña decidió contarle a su abuela lo sucedido, lo que llevó a la familia a presentar la denuncia ante el Ministerio Publico de Iquitos y dada la naturaleza de los hechos, el caso fue derivado hasta Ministerio Público de Lima.
J.R.R.T. de 38 años, padre de la menor, relató cómo su hija finalmente se atrevió a hablar sobre los hechos que vivió durante su tiempo en Lima. “Mi hija tenía mucha confianza con su abuela, es a ella que le cuenta lo ocurrido, y fue allí donde nos enteramos de lo que pasó. No fue fácil, y menos lo es para mi hija, quien siempre era alegre, cariñosa, hoy no se atreve a salir de casa y no tolera ni los abrazos, e incluso mi niña se autolesionó debido al trauma, pero una vez que lo supimos, tomamos la decisión de denunciar”, explicó el padre de la menor.
A pesar de que el caso fue presentado ante las autoridades en 2020, el proceso judicial ha sido extremadamente lento. El caso fue trasladado a Lima, ciudad donde ocurrieron los hechos, sino hasta 2023, y en ese año, la niña fue sometida a una Cámara Gesell, un procedimiento diseñado para permitir que los menores puedan declarar sin la presencia del agresor. Sin embargo, revivir lo sucedido fue emocionalmente difícil para la niña, quien comenzó a experimentar episodios de angustia y estrés, como autolesiones.
“Cada vez que recuerda lo sucedido, es como si reviviera todo nuevamente. Ella sigue en tratamiento psicológico, pero el daño sigue presente”, comentó J.R.R.T. de 38 años, quien ha estado apoyando a su hija en su proceso de sanación. Sin embargo, el proceso judicial sigue sin avances sustanciales, y el juicio aún no ha comenzado. La familia sigue esperando respuestas de las autoridades.
J.R.R.T. expresó su frustración ante la falta de avances en el caso. “No entendemos por qué algo tan grave está tomando tanto tiempo. Mi hija ha sufrido mucho y sigue esperando que el agresor enfrente las consecuencias de sus actos, si no contó en su momento cuando estaba en Lima fue porque él amenazó a mi niña, le dijo que era capaz de matar su mamá si contaba algo, y si pasaba eso le dijo que mi niña seria la culpable”, contó el padre, visiblemente afectado y en medio de la conversación rompió en llanto.
El caso también involucra a la madre de la niña, quien presentó una denuncia similar contra Pinedo (Violencia Sexual). A pesar de las graves acusaciones, el proceso judicial sigue sin moverse de manera efectiva, dejando a la familia en una situación de incertidumbre.
“Lo único que pedimos es que el caso avance. Mi hija sigue viviendo con las secuelas de lo ocurrido, y necesitamos que este proceso se acelere”, afirmó el padre.
Este caso refleja la lentitud del sistema judicial frente a los casos de abuso infantil, lo que genera que las víctimas sigan enfrentando el trauma mientras esperan justicia. Para J.R.R.T. y su hija, hoy con 13 años, lo único que desean es que el agresor enfrente las consecuencias de sus acciones, y que la niña pueda comenzar su proceso de sanación sin la carga emocional de la espera.
“La justicia debería ser más rápida en estos casos. No quiero que mi hija siga sufriendo. Solo quiero que el responsable pague por lo que hizo”, concluyó el padre, con la esperanza de que, finalmente, se haga justicia.
(K. Rodriguez)






