Como todos conocemos o tenemos una idea, el nuevo coronavirus no se irá tan rápido de nuestro ambiente, quizás nunca, además que son varios tipos o cepas, y a esto se agrega que cambian con una rapidez, son una verdadera plaga para nuestra humanidad actual.
Si realmente nos sabemos querer y amar a nuestra familia, y por supuesto a nuestros vecinos y compañeros de trabajo, a la comunidad en general, debemos seguir con disciplina las recomendaciones para evitar que seamos infectados por el virus.
Lo que hemos escuchado de los médicos es que mantener una vida saludable en alimentación y otras recomendaciones que vienen brindando incansablemente los especialistas, nos pondría en ventaja frente a la probable gravedad que pudiera resultar si nos infectáramos, dicen serían leves los efectos del Covid-19.
El tema que nos inquieta bastante es que muchos en Iquitos no están cumpliendo con el mínimo de protección, sin mascarilla, sin la distancia física de 2 metros, sin el lavado de manos con jabón frecuentemente, y lo que es peor participando de reuniones sociales como cumpleaños, parrilladas, donde el distanciamiento no se cumple. Invocamos que se cumpla ese bendito distanciamiento, es lo mínimo que se puede pedir.
El coronavirus sigue vivo entre nosotros y sigue siendo una amenaza letal, ya no en la cantidad desbordante de infectados que tuvimos, pero sí hay enfermos agonizantes en el hospital todavía, sí hay muertes, por lo menos dos a tres semanales. Y estamos expuestos a un rebrote fuerte en cualquier momento, o tal vez no, pero por lo incierto debemos protegernos.
Por esa razón y riesgo, entendemos que el director regional de Salud de Loreto, el doctor Carlos Calampa, quien dicho sea de paso se las juega el todo por el todo frente a su gestión en la dirección junto a todo el personal que siguen en la primera línea de combate, los que están poniendo el pecho; ha reiterado la necesidad de que para cada provincia de Loreto debe y habrá una planta de oxígeno.
Esto no solamente lo vemos como una medida de prevención en la atención de la salud, sino como una alerta en el sentido de que el rebrote puede estar a la vuelta de la esquina como viene sucediendo en otros países como varias zonas de España. Lo que no alcanzamos a entender es cómo después de haber llorado tanto por nuestros seres queridos y paisanos fallecidos, hoy nos resistamos a cumplir estrictamente con las medidas de bioseguridad. Hablemos a nuestro interior y cambiemos de actitud, apostemos por más vida, solo la disciplina es nuestra mejor arma.
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“Para cada provincia”
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