-Todo hospital de III nivel como el «Felipe Arriola Iglesias» debería contar con esa unidad de tratamiento
– El mencionado nosocomio cuenta con un médico especialista, que incluso ha sido capacitado ahora último en Argentina, pero no designan un espacio para la unidad requerida.
– Hace poco murieron dos pacientes con cáncer, con dolores, con todo lo que conlleva morir sin un tratamiento adecuado, mas se prefiere invertir en la compra de losetas, antes de implementar la unidad mencionada.
Hace poco la actual gestión del hospital regional decidió hacer un cambio de losetas de las escaleras del nosocomio, miles más, miles menos, lo inconcebible es que siendo un médico el director como Martín Casapía, priorice ese tipo de gastos antes que en otros sumamente importantes para conseguir la recuperación de la salud de las personas, o en todo caso, de cuidarlos en el tramo final de sus vidas, velar para que esos últimos momentos no sean dramáticos, no sean dolorosos, como suelen ser hasta ahora en los hospitales de la región.

Las personas mueren con el dolor encima, además de hacer sufrir a los seres queridos que los cuidan hasta el final. Lamentable, pues el nosocomio cuenta con el médico especialista en tratamiento del dolor y cuidados paliativos, que incluso se ha capacitado en otros países, ahora último en Argentina, más en Iquitos no se le aprovecha al máximo porque no hay un espacio convertido en una Unidad de tratamiento del dolor.
Ayer pudimos escuchar cómo un interno le contaba al doctor Palomino Carrasco, que hacía poco dos pacientes con cáncer habían fallecido. Mostrando un alto grado de gravedad y dolor porque su caso ya no era operable. Nada se pudo hacer, ni siquiera le habían dado a conocer de esos dos casos al médico especialista Palomino Carrasco. Y así las estadísticas se muestran frías como la indiferencia de muchos ante el dolor, el cáncer avanza, unos mueren en el hospital y a otros los mandan a sufrir a sus casas hasta el minuto final de su existencia.
El Dr. Gustavo Palomino Carrasco, es médico anestesiólogo con especialidad en cuidados paliativos, quien estuvo el año pasado en el Hospital «Baldomero Sommers» de Argentina, cuyos profesionales se dedican a atender cálidamente a los pacientes con tiempo corto de vida. Hospital donde cuentan con la medicina necesaria, oxigeno, ambientes, tratamiento psicológico para ellos y los familiares que sufren al verlos en el trance final; un hospital donde una palabra de aliento basta para que el paciente con cáncer terminal sienta que deja esta vida de buena forma, sin dolor.
Desde el año 2007 existe una norma publicada por el Ministerio de Salud, en cuanto a que todos los hospitales de nivel III -como el hospital regional- deben instalar la unidad mencionada en el ámbito del nosocomio. Han pasado 5 años y no se ha hecho nada, pese a como se reitera en decir, dicho hospital tiene el lujo de contar con un médico debidamente especializado en esa atención.
«Las autoridades competentes de la Dirección Regional de Salud, la dirección del hospital regional deben fomentar la implementación de la unidad para la atención que requieren todos los paciente terminales con cáncer y sida. Acá se hospitalizan, los ve el Oncólogo y después van muriéndose así nomás, no hay un seguimiento de un médico que vea el aspecto paliativo. A veces a manera de interconsulta me mandan para que coopere en el tratamiento de algunos pacientes», expresó el doctor Gustavo Palomino.
¿Absolutamente diferente a lo observado en el hospital de Argentina?
-Desde la parte de la organización, la estructura física, hasta los médicos que hacen el trabajo de cuidados paliativos, las enfermeras y los técnicos, todos debidamente capacitados y apoyados por el soporte que les da el Estado de Argentina. Todo eso hace que el tratamiento sea muy bueno, bueno, regular y continuo reportando una mejor calidad de existencia a los pacientes que están en el tramo final.
No tienen porqué morir con dolor, las medicinas son a base de «opioides» como la morfina y otros. En el Perú esos medicamentos están mal regulados, los Hospitales están desabastecidos y así no podemos tratar el dolor como se debe, es muy poco. El paciente termina con dolor y para conseguir superar todo esto se debe hacer las gestiones que corresponde a toda autoridad de salud.
¿O sea, disculpando la fuerte comparación, los pacientes con cáncer o Sida terminan igual o peor que un animalito de la calle, sin un tratamiento para aminorar el dolor?
-Mueren con mucho dolor y eso no es dable porque acá tenemos las herramientas para poderlas usar. Podríamos disminuir el 85% de ese dolor severo a un paciente con cáncer. Hace 10 años que he sido capacitado y me sigo capacitando para hacer ese tipo de tratamientos, lamentablemente no se ha logrado instituir la Unidad de Dolor y Cuidados Paliativos en este hospital, esperamos que este año las autoridades pongan más empeño y podamos trabajar.






