Mientras que por un lado la realidad nos muestra jóvenes que han incursionado en el mundo delincuencial, otros cientos de cientos, están ávidos de una oportunidad para volcar sus energías e inteligencia en un proyecto de vida que los lleve a ser mejores personas, profesionales y aportar positivamente a la sociedad que espera mucho de ellos y ellas.
Es triste y preocupante leer en las noticias policiales que muchos jóvenes han elegido un camino equivocado que los conducirá a malograr sus vidas y lo que es más, arrastra directamente a sus familias, a sus padres, madres, hermanos y a quienes los estiman, indirectamente.
Tiene que saber que la actual sociedad es similar a otras épocas, donde también se hablaba de falta de oportunidades para continuar estudios después de culminada la secundaria, pero no por eso, muchos se volcaron a las calles a robar, asaltar o sumergirse al mundo de las drogas.
Muchos escogieron el camino de buscar oportunidades en diversos lugares como instituciones de ayuda, iglesias para recibir orientación espiritual ante tantos problemas, entidades que de alguna u otra forma dan acceso a quienes deseen aprender y esforzarse por salir adelante. Es cierto que muchos valores se han perdido en las familias y la comunidad, pero no es justificación para no intentar enmendar el camino.
Es alentador saber que algunos municipios están brindando preparación pre universitario y capacitaciones gratuitas que les servirá para encontrar un empleo mediante el cual puedan seguir impulsándose en la vida. Se espera que se sumen más entidades a favor de nuestra juventud valioso tesoro.





