- Habría dicho la policía acusada de enviar armamento de guerra sin declarar, luego que en Grupo Aéreo 42 detectaron el cargamento que iba a ese distrito.
La policía Marly Katiusca Rengifo Reátegui, quizá muy asustada porque los integrantes de la FAP a la hora de revisar la carga que pretendía enviar a “Soplin Vargas”, diciendo que eran varios, útiles de aseo y víveres para los efectivos de esa comisaría; detectaron que era nada más y nada menos que armamento de guerra valorizado en un monto cercano a los 90 mil soles.
Monto total sumado a la carga enviada por Estela Salcedo Ramírez, pareja de un suboficial de la comisaría “Soplín Vargas”, que ahora ya labora en el Escuadrón Verde de Iquitos. Realmente ambas han tenido una audacia temeraria, quizá sintiéndose protegidas por personal con altos cargos dentro de la PNP y que ahora el jefe de Depincri, debe investigar a fondo. Así como la tercera fiscalía penal provincial.
Como ya se ha dado a conocer en nota aparte, el 12 de enero de 2022 ambas personas hicieron entrega de la carga, declarando que era víveres, varios o útiles de aseo. Absolutamente por ningún lado dijeron que era algo tan peligroso como armamento de guerra perteneciente a la PNP y por ende al gobierno peruano.
“La efectiva policial Katiusca en otras oportunidades había llevado carga, incluso en una oportunidad fue con el chaleco de la policía. Era una cliente recurrente, cómo voy a dudar de ella si se supone está para hacer respetar la ley. Ese ha sido mi gran error. Cuando pasó todo esto, yo le llamé para que se acerque a solucionar el problema.
Le digo que ¿por qué me han hecho tremendo daño con esa carga que afectaría a mi familia y a mi negocio? Que habían encontrado armamento de guerra. La mayor parte de lo que querían enviar eran balas de guerra.
Ella contesta y me dice que arregle ahí. Me da a entender que pague. Entonces le respondo ¿cómo voy a arreglar? ¿Qué voy a arreglar si esa carga no era mía? Le insistí que vaya a solucionar el problema porque me estaba involucrando en algo que no tenía nada que ver.
Ella me dice: “no te preocupes, esas balas son para la comisaría de “Soplín Vargas”. Pero seguía dudando porque si había sido así ¿por qué me dijo que eran útiles de aseo o víveres? Porque para enviar material de guerra ella tendría que haberme presentado un manifiesto, un documento, una guía etc. Es algo sumamente delicado.
Dijo que no me preocupe. Cómo no me voy a preocupar si tú has declarado una cosa y han encontrado otras cosas y no hay documentos de eso, le insistí. Ella me respondió que el comisario de “Soplín Vargas” ya estaba hablando con el capitán de Iquitos, no dijo nombres.
Pedí el número del comisario y me envió por Wathsap, le llamé y le dije que en el Grupo 42 habían encontrado balas y armamento de guerra. Él me respondió: “no te preocupes, ya estamos arreglando eso”. Luego ya ninguno de los dos, me contestaban el teléfono” ha narrado el propietario de la empresa de transporte a la fiscalía.
Hasta donde se ha podido conocer, al empresario, lo sacaron de su casa con marrocas a la comisaría. Luego lo devolvieron igual y nuevamente lo volvieron a llevar, generando todo un espectáculo en el vecindario sin que aún haya sido investigado o sancionado.
Sin embargo, los policías que actuaron parecen que no tienen la misma fuerza y entrega para su colega Katiusca, puesto que fue citada en varias oportunidades y siempre hubo una disculpa para no ir a declarar.
Recién ayer ella fue a declarar (sin marrocas). Es decir, casi a un mes de haber ocurrido los hechos. Tampoco han llevado a la señora del suboficial en actividad, que fue la otra persona que entregó más cajas con el peligroso cargamento. Siendo que Katiusca, ahora niega todo lo ocurrido, indicando que ella no llevó ninguna carga.
Y es porque debe conocer muy bien que, si hay otro tipo de “negocios” detrás de esos envíos, las penas con agravantes de por medio, son sumamente largas y duras.
(Luz Marina Herrera Lama).





