Por demás escandaloso es el equivocado proceder del alcalde de Alto Amazonas, Juan Daniel Mesía, que por ignorancia o por nefastas influencias maneja esta municipalidad como si fuera su hacienda, su fundo o su chacra. Y sus funcionarios, los más altos en jerarquía, siguiendo el mal ejemplo, no se quedan atrás, cometiendo nepotismo en cargos de confianza.
Por un lado, el alcalde Mesía, en un juicio sobre rendición de gastos de viajes realizados durante su gestión anterior, ha incluido a cuenta del municipio el importe de los pasajes a España, Tarapoto, Lima é Iquitos, pagados por la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas, que le había invitado a participar en un evento sobre formación municipal, el año 2004. Con esta actitud donde la falsedad es por demás evidente, el alcalde Mesía Camus, supera al ex alcalde de Maynas Jorge Chávez Sibina, también procesado en un caso similar.
No es única esta hazaña del alcalde yurimagüino. Hay otros fraudes en las cuentas de misiones de servicio con dinero mal gastado que hasta el momento, a pesar de habérsele requerido muchas veces, no devuelve el dinero, lo que le está poniendo al borde del abismo, caminando al filo de la navaja, poniendo en peligro su permanencia en el más alto cargo edilicio.
Lo otro es el nepotismo que han puesto en práctica José Alcides Hernández Sánchez, gerente administrativo, que puso en el cargo de jefe de imagen institucional a su hijo Jorge Hernández Díaz, haciendo tabla rasa de la prohibición de contratar a personal ligados por parentesco, en este caso de primer grado de consanguinidad. Encima otros altos funcionarios como el jefe de logística Alexander Bardales Ríos, el gerente Armando Célis Pinedo y el jefe de personal Luis Barrutia Feijoo, trataron de engañar al Órgano de Control Institucional y al pueblo que el hijo del gerente administrativo está trabajando ad honorem, sin cobrar un solo centavo, lo que fue desmentido con documentos.
Vale resaltar el valor de Jorge Díaz Ramírez del OCI al exigir se inicien las acciones respectivas sobre este y otros casos.
Padre, hijo, primo y sobrino, degustan el sabor del dinero público en una fiesta de nepotismo jamás antes visto en la Perla del Huallaga.




