Tuvieron que espera cerca de dos meses para verlos nacer. Alumnos de la institución educativa Serafín Filomeno, se convirtieron en los padres adoptivos de más de cien taricayitas, que fueron sembradas en la playa artificial que los propios alumnos construyeron en el patio del colegio, hace algún tiempo.
Este trabajo forma parte de un proyecto que está dentro del plan curricular de la dirección regional de educación, el cual busca incentivar el cuidado del medio ambiente y proteger a las especies en peligro de extinción como la taricaya, cuyo huevo tiene un alto precio en los mercados por su gran demanda por parte de la población local.
Es por eso que para proteger esta especie que está desapareciendo en lagos y cochas, se ha iniciado un trabajo de reanidación de huevos de Taricayas en playas artificiales, donde la participación de los escolares es muy importante.
Una vez que todos los huevos hayan reventado en la playa artificial del colegio Serafín Filomeno, las Taricayas serán llevadas al parque de Quistococha donde serán liberadas para que inicien la repoblación de estos animalitos. (G.Ross).






