- La sagrada imagen salió de la Iglesia Matriz a las 3:00 de la tarde del sábado 31 de octubre y retornó a las 4:30 de la madrugada del domingo 1 de noviembre.


Una multitudinaria manifestación de fe y devoción se vivió en la ciudad de Iquitos durante el tercer y último recorrido procesional del Señor de los Milagros correspondiente al año 2026. La sagrada imagen partió de la Iglesia Matriz a las 3:00 de la tarde del sábado 31 de octubre y, después de recorrer diferentes calles de la ciudad durante más de trece horas, retornó al templo a las 4:30 de la madrugada del domingo 1 de noviembre, acompañada por numerosos fieles que participaron en el cierre de las celebraciones religiosas de octubre.
Desde las primeras horas de la tarde, una enorme cantidad de devotos se congregó para acompañar el desplazamiento de la imagen de Cristo crucificado. Familias enteras, adultos mayores, jóvenes y niños formaron parte de una procesión que avanzó por distintos sectores de Iquitos, en medio de oraciones y expresiones de agradecimiento. La presencia constante de los creyentes reflejó el profundo arraigo que mantiene esta tradición religiosa entre la población loretana.
Uno de los momentos centrales de la jornada se desarrolló en el estadio Max Augustín, donde a las 7:00 de la noche comenzó la tradicional misa vicarial en homenaje al Señor de los Milagros. El recinto deportivo recibió a una multitud de fieles que ocuparon sus instalaciones para participar en la celebración eucarística, convirtiendo este espacio en un escenario de encuentro, oración y comunión para la Iglesia católica de Iquitos.
La Eucaristía fue presidida por monseñor Miguel Ángel Cadenas, obispo del Vicariato Apostólico de Iquitos, y se prolongó hasta las 10:00 de la noche del sábado 31 de octubre. Durante tres horas, los asistentes participaron en una ceremonia que reunió expresiones de religiosidad popular, mensajes de reflexión y manifestaciones de la identidad cultural amazónica, en una celebración que constituye uno de los principales acontecimientos del calendario religioso local.
Al término de la ceremonia, monseñor Cadenas destacó especialmente la participación de niños y jóvenes, quienes tuvieron un protagonismo significativo durante la misa vicarial. El obispo expresó su satisfacción por la incorporación de las nuevas generaciones a esta tradición y consideró fundamental que encuentren espacios para expresar su fe, fortalecer sus raíces espirituales y contribuir a la continuidad de la devoción al Señor de los Milagros.
La autoridad eclesiástica también agradeció a los organizadores por incorporar símbolos amazónicos durante la celebración. Señaló que estos elementos permiten expresar la fe desde la identidad cultural de la región y valoró especialmente el mensaje de los jóvenes, quienes solicitaron ser escuchados y tomados en cuenta tanto por la Iglesia como por la sociedad. Para monseñor Cadenas, este llamado representa una oportunidad para fortalecer la participación juvenil en la vida comunitaria.
Otro aspecto destacado fue la enorme concurrencia de fieles al estadio Max Augustín, donde personas de diferentes edades compartieron una misma expresión de devoción. La celebración permitió que familias, adultos mayores y personas con discapacidad participaran en un espacio amplio, mientras que quienes no pudieron acudir presencialmente tuvieron la oportunidad de seguir la Eucaristía mediante la transmisión de Radio La Voz de la Selva, cuyo servicio fue reconocido públicamente por el obispo.
Concluida la misa a las 10:00 de la noche, la sagrada imagen continuó su recorrido por las calles de Iquitos, acompañada por devotos que prolongaron sus muestras de fe durante la madrugada. Pese al paso de las horas, numerosos creyentes permanecieron junto a la procesión hasta su retorno a la Iglesia Matriz, registrado a las 4:30 de la mañana del domingo 1 de noviembre, poniendo fin al tercer y último recorrido procesional del año.
La jornada también dejó un mensaje sobre la importancia de la unidad en una sociedad marcada por las diferencias. Durante sus reflexiones, monseñor Cadenas destacó que la devoción al Señor de los Milagros tiene la capacidad de congregar a personas de distintas generaciones y realidades sociales alrededor de la oración. Consideró que estas manifestaciones religiosas permiten fortalecer los valores de solidaridad, respeto y colaboración, recordando que la fe también debe expresarse mediante acciones orientadas al bienestar de los demás.
De esta manera, concluyó en Iquitos un mes de octubre marcado por las manifestaciones de amor, esperanza y gratitud hacia la sagrada imagen del Señor de los Milagros. Cada recorrido procesional representó para los creyentes una oportunidad de renovar sus promesas, agradecer por las bendiciones recibidas y encontrar fortaleza frente a las dificultades de la vida. Más allá de las multitudinarias concentraciones, la devoción al Cristo Moreno permanece como una tradición que une generaciones y recuerda que la fe no termina cuando la imagen retorna a su templo, sino que continúa en la solidaridad, el compromiso con el prójimo y la esperanza de construir una sociedad más fraterna. (K. Rodriguez)





