– Señala el siquiatra Néstor Aguilar
– Lo que para nadie es un secreto. 
Muchos se han quedado perplejos al conocer que Loreto es la segunda región con altos problemas de violencia familiar y problemas psíquicos, los que no son aceptados pensando en que todo camina de manera normal, alegre, serena.
Sin embargo, el ex director del centro de rehabilitación mental Dr. Néstor Aguilar, asegura que Iquitos, Loreto, puede ser muy alegre; sin embargo, sus habitantes llevan grandes heridas en el alma que por fuera pueden estar sonriendo, mientras que en el interior pueden estar armando su suicidio.
Néstor Aguilar, ha dirigido el centro de rehabilitación mental durante 15 años, a la par trabajaba en la coordinación de salud mental de la dirección regional de salud. Ayer se pudo conocer que la nueva directora del centro de rehabilitación mental es la doctora Arévalo Jibaja, (hija del psiquiatra Julio Arévalo) de quien esperan mucho en ese terreno.
«Yo no creo que esté mal la política que se viene implementando, hay tres casas de rehabilitación mental para hombres y mujeres, dentro de poco se inaugurarán otras más. Los pacientes que están en las calles es porque no se ha tomado cuenta de su situación, espero que el Ministerio Público pueda ver ese tema», señaló Aguilar.
Con el dato dado respecto a las casas de recuperación mental, llegamos hasta la cuadra 7 de la calle Nauta. Ahí desde el inicio vemos que varias mujeres estaban recluidas en ese espacio para que mejor se desempeñen en el día a día. Sin embargo, como siempre apareció una dama que habíamos conocido hace años en el centro de rehabilitación.
Ella nos decía que le iba muy bien, que tenía un cuarto para ella sola, que extrañaba caminar más porque no le atraía estar entre cuatro paredes. Más observamos que sus cuartos eran limpios, con camas acordes a sus necesidades, con baño propio y otro para visitas. Los encargados señalaron que se les atendía mejor que en el centro de recuperación mental.
«Acá hay muchos casos de violencia familiar y de alcoholismo, el hecho que la gente parezca alegre, no significa que no lleven su cruz por dentro», dijo Aguilar, lo cual resulta absolutamente real.
Cuando salimos de la casa de recuperación mental ubicada en la cuadra 7 de la calle Nauta, un solo pedido de las mujeres ahí albergadas, nos hizo repensar en el estado de su albergue. «Llévame a pasear». No entendíamos qué pedía por lo que solicitamos traducción a su cuidadora. Nos dice que quería salir a las calles a pasear, al bulevar, a la plaza, a mirar a las palomas, etc.
Recién ahí reparamos que la señora quiere volver al centro de rehabilitación mental ubicado en «Santo Tomás», donde puede caminar, recorrer y ver la naturaleza en todo su esplendor. No estar metida en un cuarto 4x 4 sin ver a nadie, mirando a la nada. Perdiéndose en el propio laberinto que le ha tocado vivir.





