Hemos iniciado este mes que como es tradición entre los fieles católicos de nuestro país, se denomina el Mes Morado, el del Cristo de Pachacamilla, y nos abriga muchas esperanzas de que los problemas que tenemos a nivel de región y país, puedan tener una dosis de espiritualidad en quienes ejercen poder para solucionarlo, y tomen decisiones acertadas para el bien de mayorías y de grupos vulnerables que esperan ser atendidos.
A veces nos preguntamos qué sería de nuestro país y de muchos si nuestros actos se guiaran por los principios cristianos que perseguimos, tal vez muchos males se habrían amenguado y tuviéramos una sociedad más pacífica, y con un desarrollo más equilibrado que es lo que se busca a través de instancias del Estado que apenas cumplen con sus objetivos.
Es el Cristo de Pachacamilla que nos devuelve la esperanza cada año en el mes de octubre, por lo que anoche en nuestra ciudad hizo su primer recorrido el también conocido como “El Señor de los Milagros”, porque hay miles de testimonios de su poder de sanación y solución de los problemas que nos afligen y angustian.
Las calles de Iquitos y de otras tantas ciudades del país lo tendrán llevado en anda junto a fieles implorando ayuda, suplicando piedad, invocando sanación, pidiendo misericordia ante tanto pecado humano que bloquea la vida a favor de un mundo más justo para todos. No bastará vestir el hábito de color morado, no bastará el lazo morado, las velas con cintas moradas, los mantos morados bendecidos, no bastarán, a todo ello tenemos que incluir una luz de cambio de actitud para obtener resultados positivos.
El Cristo Morado es el mismo Jesús que trajo al mundo su mensaje de cristiandad, no hay diferencia, es el mismo mensaje, es el mismo amor hacia los hijos de esta tierra bendita que tercamente no se regocija y acoge el verdadero mensaje de paz, de prosperidad, en el nombre de la espiritualidad que aceptamos, pero que nos distancia su cumplimiento. Unos más, otros menos, otros nada. Pero en los momentos de angustia nos acordamos de su bondad e imploramos ayuda.
Estamos en el mes Morado y será oportuno para pedir perdón por nuestras faltas y pedir la fortaleza para no volver a cometerlas. Será motivo para doblar las rodillas e invocar un milagro para la solución de los males que nos angustian.




