Autor: José Vásquez La Torre
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Mi madre fue profesora en el Jardín de la Infancia Miguelina Acosta Cárdenas de Yurimaguas, que existe todavía. El nombre de este Centro Educativo reconoce a una distinguida dama yurimagüina, quien fuera una de las primeras abogadas del Perú. Miguelina Acosta Cárdenas, estudio en Alemania, Italia y Suiza, hablaba varios idiomas, mi madre se refería a ella con mucha admiración.
A ella le encantaba recordar a nuestros héroes nacionales, pero su héroe favorito fue siempre el Almirante Miguel Grau Seminario, de él, nos hablaba con mucho respeto, nos contaba su vida, sus trabajos en diversas áreas al servicio de la nación como diputado por Piura y como militar en la guerra con Chile comandando el Monitor Huáscar, donde ofrendo su vida a la Patria.
Tenía fotos de recortes de antiguas publicaciones del Almirante Miguel Grau Seminario, entre otras cosas guardaba el poema “Oda a Grau” del poeta José Gálvez Barrenechea, que me obligo aprender de memoria y le encantaba que lo recitara en toda su extensión.
Siempre nos hablaba de la personalidad y humanismo de Grau, cuando se refería a los acontecimientos de la guerra con Chile donde en forma completamente fuera de las costumbres de la guerra, hundía barcos, pero salvaba a sus tripulantes vencidos en el mar.
Se refería también a su excelsa caballerosidad, pues entre otras cosas, envió una carta a la esposa del vencido comandante chileno Arturo Pratt junto con sus pertenecías, esta carta, mi madre siempre nos leía con admiración, también la respuesta de esta dama al Almirante.
Admiraba mi madre las comunicaciones que mantenía el Almirante con su esposa, en diversas misivas donde le manifestaba su respeto y cariño, y las preocupaciones por el bienestar de sus hijos.
El poema “Oda a Grau” es un trabajo donde se nos muestra en verso el sacrificio del Almirante que sabía de la tremenda responsabilidad asumida, Grau con el Huáscar atacaban puertos y desaparecían en las sombras, el conocimiento del Almirante era muy superior a cualquier marino de su época pues en ese entonces no existían los instrumentos de navegación con que contamos actualmente.
Los marinos peruanos cantan y reafirman su admiración a Miguel Grau Seminario en el Himno de la Marina en la estrofa que dice:
“Miguel Grau continua presente,
en el puente del
Huáscar sin par,
el centauro nobleza y acero,
¡Mejor Marinero jamás
tuvo el Mar!”.
Este recuerdo de la idolatría que tenía mi madre por Grau, nos trasmitió y nos recomendaba replicar en nuestros hijos, los profesores de todos los centros educativos del Perú deberían recordar todos los días a sus alumnos los valores que nos dejaron nuestros héroes nacionales. Pero sobre todo la del Almirante Miguel Grau Seminario.
Por todo esto:
¡Viva Miguel Grau Seminario!,
¡Viva la Marina Peruana!,
¡Viva el Perú!





