Para ser el penúltimo mensaje del presidente Ollanta Moisés Humala Tasso, éste no cubrió las expectativas creadas en todos los peruanos identificados a través de diversas realidades cotidianas. En su veloz discurso (1 hora 16 minutos) no hizo ninguna parada en los errores cometidos, fracasos y olvidos inaceptables hacia los ciudadanos aún ausentes del ansiado desarrollo económico social, tal como lo manda la Constitución Política del Estado a cada gobernante de turno.
Ha sido un penúltimo discurso que pareció ser el primero cargado de esperanza y ofrecimientos de los que aún no se tiene la certeza si es que llegarán a ejecutarse. Esto debido a los pocos meses que le quedan al mandatario en el poder, mucho más ahora que cuenta con un poder Legislativo fraccionado y debilitado en cuanto a credibilidad y capacidad.
Le imprimió fuerza a los primeros párrafos del mensaje referente al sector educación, pero más de un maestro a estas alturas se estará preguntando: ¿cómo hará para que las palabras vertidas se conviertan en realidad? No basta decir que invertirá un monto económico significativo si es que todo no va acompañado de un plan estratégico a largo plazo que beneficie directamente a los docentes del Perú, ya que son ellos la esencia de todo colegio que muestre una ostentosa infraestructura pero grandes falencias en capacidades.
Si se mejora los salarios de los maestros, ellos mejoran su calidad de vida y hasta invertirían de manera directa en sus capacitaciones que luego replicarían en las aulas. Si lo manifestado en cuanto a los millones que inyectarán al sector educación, no los beneficia directamente, será casi imposible obtener una transformación educativa que revierta las terribles y vergonzosas estadísticas a nivel sudamericano. En todo caso, respecto al sector educación, los reflejos de quienes han diseñado el discurso, han logrado el objetivo de motivar y entusiasmar a más de uno. Habrá que esperar el próximo año para saber qué tanto cumplió este gobierno con los maestros y nuevas generaciones del Perú.
Respecto al sector salud, anunció un monto de 11 mil millones de soles para mejorar la infraestructura y equipamiento. Aún no se sabe cuándo será que entreguen los montos a los diversos hospitales como el de Apoyo Iquitos que, según la presidenta de la Federación Médica Loreto, “ha colapsado”. Se necesitan de unos 250 millones de soles para que el obsoleto nosocomio sea transformado para bien de los miles de pacientes de escasos recursos que día a día lo “visitan”. El hospital regional de Loreto no se queda atrás y si a ello se suma la renuncia del director regional de salud Dr. Hugo Rodríguez Ferrucci, el panorama en la región se muestra más que sombrío.
En el mensaje presidencial Ollanta Humala, se refirió a la inmensa falta de especialistas en los centros hospitalarios del país, mucho más en las zonas alejadas del corazón del Perú. Habla de transporte móvil que trasladaría a especialistas por el ancho territorio nacional. Difícil de creer puesto que los especialistas en Perú son pocos, a diferencia de los hermanos vecinos como Brasil, precisamente porque acá a los médicos no les dan los beneficios que reclaman, no les pagan un sueldo similar a los ministros de 30 mil soles para que no tengan que laborar en dos lados: hospital y clínicas, a fin de contar con un mayor ingreso familiar. ¿Dónde queda entonces su expresión: “asumamos juntos el reto de llegar al bicentenario”.
Es incrédulo pensar que los pocos especialistas que existen, acepten viajar por el Perú a realizar atenciones ambulantes. No dijo ni una sola palabra de los casi 80 días de huelga de los médicos del MINSA que incluso vienen impulsando una huelga de hambre, con la “espada de Damocles” encima respecto a una posible entrega de los hospitales públicos a los gobiernos regionales. Como si el sacrificio de ellos no estaría ocurriendo en suelo patrio, como si las herramientas que reclaman para hacer su oficio fueran innecesarias.
Mencionó igualmente que “un país en confrontación constante no llega a ninguna parte”. Cuando él bien sabe que las confrontaciones en un país democrático son justas y necesarias. Si él no habría más que confrontado contra el gobierno de Fujimori y Montesinos, quizá aún estaríamos enmarañados en esa dictadura.
Anunció un raudal de millones a invertir así como un fondo para las empresas (PYMES) a fin que se pueda promover más empleo. Sin embargo, no habló transparentemente en cuanto al sustento de los millones que destinará al asistencialismo prometido en un año pre electoral, en un año en que la economía se ha “pasmado” y que de no tomarse políticas correctivas inmediatas, podría conducirnos a un laberinto de difícil salida.
Mostrando una estela de agotamiento ejecutivo, únicamente habló de la modernización de la refinería de Talara, nada de la refinería Iquitos. También del gaseoducto sur peruano que beneficiaría al país, pero absolutamente ni una sola palabra de la contaminación de hidrocarburos que generan dichas actividades extractivas, las mismas que por irresponsabilidad en la acción viene contaminando a muchos comuneros de los pueblos indígenas que cada día soportan menos que los traten como “animales salvajes” y como parias porque no sienten que respeten sus derechos como los de cualquier otro peruano del extenso territorio nacional.
No expresó nada en cuanto al término de la concesión del importante Lote petrolero 1AB (192) a cargo de la Pluspetrol, la misma que se vence el próximo año 2015 y que aún no se ha activado una seria Consulta Previa a ver qué deciden los pueblos originarios involucrados en el radio de acción hidrocarburífero. Tampoco dedicó una sola línea a la deforestación de la Amazonía pese a que Perú será el anfitrión de la cumbre mundial del cambio climático en diciembre 2014, donde participarán ambientalistas y expertos en cuidar el medio ambiente de todo el mundo.
Sorprendió a la selva señalando que interconectará a la Amazonía vía aérea con la construcción de aeródromos e Hidrovías. Un tema a ser explicado por el sector correspondiente, pues antes no se conoció nada de la propuesta aérea, más bien en el rubro de los megaproyectos se esperaba que declarara sobre el tren Iquitos-Yurimaguas, pero ni una sola palabra al respecto. Al igual que con la Hidroeléctrica de Mazán, a la hora de expresarse respecto a los proyectos energéticos. Nada.
Pese a hablar sobre acciones que lleven a una lucha frontal contra la corrupción en todos los niveles, únicamente propuso que los delitos por ese tipo de actos no prescriban. Lo que ya está escrito y normado tanto en el Ministerio Público como en el Poder Judicial desde hace años. Loreto por lo pronto seguirá como está, puesto que no se ha hablado de un marco jurídico sólido que promuevan grandes inversiones a través de empresas que instalen industrias para transformar con responsabilidad la materia prima de sus recursos naturales a fin que conviertan a esta ubérrima y a la misma vez, aguantada región amazónica en un polo oriental de desarrollo.
Loreto ve cómo año a año pasan los diversos gobiernos sin que ninguno de ellos deje huella a seguir para un desarrollo sostenido y armónico con todo lo que significa el ecosistema que alberga a más de un millón de personas ansiosas de crecer y al mismo tiempo postergadas y sentadas negligentemente sobre aquel banco de oro del que muchos se aprovechan, menos los hijos del pueblo a quienes ni siquiera les llega de manera justa lo que les toca del canon petrolero por ser la principal riqueza extraída del sub suelo que cuidan eternamente.
Se ansían tiempos mejores que nos lleven a un óptimo porvenir de cara al Bicentenario de nuestra Independencia, no de espaldas a un país que aún se desgarra en pobreza en las zonas apartadas del inmenso Perú.
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Mensaje Presidencial: ¿De espaldas al Bicentenario de nuestra Independencia?
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