El caminar por las calles de mujeres de todas las edades, empezando por las adolescentes es y siguen siendo una forma de exponerte a palabrillas subidas de tono disfrazadas de “piropos”, que miles de hombres las usan porque se creen con derecho a hacerlo sin importarles que a quien se dirigen lo quiere o no lo quiere, escuchar.
Muchas mujeres desde hace años han venido expresando su rechazo a estas formas abusivas de “cortejar”, pero el “macho” incluso se toma el atrevimiento de insinuar ante el rechazo que la mujer quizás no es tan femenina o tiene otros gustos tal vez por su mismo sexo. Cuántas veces no escuchamos semejante disparate.
Como todo tiene un fin, aunque se ha esperado demasiado tiempo, han tenido que morir muchas mujeres como la joven que en Lima un acosador la prendió fuego dentro del bus urbano en la que se transportaba, solo por el hecho de que no la convencía para ser su pareja y la venia acosando constantemente.
Fue este y otros hechos extremos que presionó al Poder Ejecutivo, promulgara el Decreto Legislativo N°1410. Esta norma incorporó en el Código Penal cuatro delitos: Acoso sexual, Chantaje sexual y la Difusión de imágenes, material audiovisual o audios con contenido, además de modificar el procedimiento de sanción del hostigamiento sexual.
Esta figura de sanción no parece ser nueva, porque si mal no recordamos fue en el año 2006 que el Centro de Documentación de la Mujer – CENDOC MUJER, y en la producción radial que realizaron ya hablaban de estas formas delictivas con sustento testimonial y legal.
Es que muchas mujeres entrevistadas señalaban lo mal que se sentían luego de escuchar palabrillas que buscaban llamar su atención, pero que en realidad solo lograban espantar. Y ante el reclamo a aquellos hombres equivocados solían elevar más el tono de sus frases “conquistadoras”. Y no había legislación que pueda amparar a las víctimas y sancionar a estos agresores.
La realidad que vivimos ahora es que sí ya contamos con esa normativa legal, mencionada líneas arriba, y que sentimos se está haciendo justicia, y que la misma normativa debe ir mejorando. Eso tendrá que ser así. Acá lo vital es que las mujeres están en la postura legal de exigir NO MÁS AGRESIONES COMO BROMAS O PIROPOS.
Que como dijo en el suplemento del diario La República el constitucionalista Luciano López Flores, “nos obliga a un aprendizaje: preferible pedir permiso que pedir perdón, para no recibir sanción”.
Si bien en esta incorporación de la norma estamos hablando de palabras agresivas que ahora ya son DELITOS, falta otra forma de agresión como son “los manoseos y sobaderas” (evidenciado por CENDOC) que se puede presentar cuando los mañosos saludan y pasan la mano “disimulada” por la cintura, a la altura de los pechos, por hombros y cuello. De momento un pare en seco, ayuda. Hasta que la norma lo incorpore. Vale aclarar que la norma no privilegia. Si el hombre es acosado: denuncia. Si la mujer es acosada: denuncia. Ambos tiene el derecho de hacerlo.
Lo Último
Mejor pedir permiso
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